Brechas salariales

Carlos Rodríguez Braun

Cualquier diferencia salarial entre hombres y mujeres es denominada «brecha», como si fuera provocada por una violencia exógena, que el poder debe reparar con dosis crecientes de su propia violencia. La realidad, como suele suceder, es más complicada.

Madeline Grant destaca que unos investigadores de las universidades de Stanford y de Chicago tuvieron acceso a la gran base de datos de Uber, cuyos algoritmos son «gender-neutral», y donde la retribución de los conductores no es objeto de negociación. Descubrieron que, sin embargo, los hombres ganaban un 7 % más. La explicación es que los hombres trabajan más horas al día y durante más tiempo. Y los hombres tienden a conducir más rápido que las mujeres.

Cuanto más igualitarios son los países, a menudo resulta que las brechas de ingresos son mayores, porque los sexos eligen trabajos diferentes. Estonia tiene la más generosa baja por paternidad de Europa y la brecha salarial es del 26,9 %. En Alemania, también con políticas progresistas igualitarias, incluyendo la baja por maternidad compartida, la brecha es del 21,6 %, bastante superior a la media de la UE del 16,3 %.

Incluso en Suecia, el paraíso de la socialdemocracia, el que toda la izquierda presenta como modelo a seguir, y donde tienen un Ministerio de Igualdad desde 1954, pasa algo parecido. Las mujeres en Suecia utilizan más del 80 % de las bajas de la pareja, y tienden en un elevado porcentaje a trabajar media jornada y a tomarse más tiempo de bajas sin cobrar. Lo mismo sucede con el dinero, señala Madeline Grant: «La brecha salarial es similar a la de EE UU, que no ofrece ninguna baja pagada por maternidad o paternidad, y es más elevada que en muchos países con tasas de empleo femenina parecidas».

Es imposible que esto se deba al heteropatriarcado. Nadie ha lavado el cerebro de las suecas, un país líder mundial en igualdad de género, y universalmente admirado por los progresistas de todos los partidos; «una explicación mucho más probable es sencillamente que las mujeres, cuando se les da la opción de tomarse una generosa baja por maternidad, prefieren pasar más tiempo con sus hijos». En Suecia también se observa que las mujeres mayoritariamente prefieren trabajar en el sector publico, que paga menos que el privado, pero da mas tiempo libre.