El cuaderno de Chapu Apaolaza: Todos los niños se llaman Manuel Gutiérrez-Mellado

Aunque el setenta por ciento de los jóvenes confunda a Tejero con un Youtuber, cuarenta años después, mi Españita sigue viva, invicta y de pie.

Todos los asistentes, menos Pablo iglesias, aplauden al rey Felipe VI  tras su discurso en el Salón de los pasos perdidos del Congreso de los Diputados, con motivo del 40 aniversario del 23F.
Todos los asistentes, menos Pablo iglesias, aplauden al rey Felipe VI tras su discurso en el Salón de los pasos perdidos del Congreso de los Diputados, con motivo del 40 aniversario del 23F.congreso de los DiputadosPool

Salón de los Pasos Perdidos de gala para el aniversario del fracaso del 23F. Cúpula pintada por Vicente Camarón, alegorías de los cuatro continentes, de la Ley, de la Justicia, de la Religión y de la abundancia y de Pablo Echenique pasando de largo delante del Rey Felipe con la silla en plan hasta luego Mari Carmen, óleo sobre moqueta. Pablo Iglesias tampoco aplaude al Rey; tal vez si rapeara. Los independentistas se han quedado en la calle confirmando la gran trampa de la Transición por la que se orinan en sus esquinas los que más tienen que agradecerle.

El Rey Juan Carlos no estuvo, pero se le espera. Le cantan los de Podemos las coplillas de Abu Dhabi sin saber que hay gente que vive toda una vida para estar un solo minuto -uno solo, con suerte- donde tiene que estar. No se entiende que en el 40 aniversario del fracaso del Golpe no estuviera el que paró el golpe.

Mi Españita está majarona y maleducada. Tres semáforos he tardado esta mañana en contarle a Macarena la escena en la que Gutiérrez Mellado avanza hacia los golpistas mientras suena la ráfaga de metralleta más larga de la historia de España. Al guardia Gonzalo Díaz se le quedó dormido sobre el gatillo. Y otros dos en contarle lo de Carrillo sentado, y lo de Suárez en el cuarto de los ujieres del Hemiciclo cuando Tejero le puso en el pecho el pistolón y Suárez le gritó ‘¡Cuádrese!’ Hay que contarles estas cosas a los críos porque todos los niños españoles se llaman Manuel Gutiérrez Mellado y aunque el setenta por ciento de los jóvenes confunda a Tejero con un Youtuber, cuarenta años después, mi Españita sigue viva, invicta y de pie.

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