La debacle del PSOE en Madrid
La crisis de Madrid afecta directamente a Sánchez
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Uno de los efectos del tsunami Ayuso ha sido arrasar al socialismo madrileño. Es verdad que estaba muy mal, pero la debacle ha sido espectacular. No era más que una marioneta manejada desde la sombra por Simancas, que controla con mano firme los resortes del poder orgánico y territorial. Su propia supervivencia con Sánchez responde a su condición de fiel capataz en la circunscripción del presidente del Gobierno. Es verdad que es la organización territorial más persistentemente conflictiva de la historia de este centenario partido. El colofón del desastre ha sido la dimisión de su secretario general, José Manuel Franco; la renuncia de Gabilondo a recoger el acta y el inicio del proceso para expulsar a Joaquín Leguina, quien fue su líder y primer presidente de la autonomía, así como una las figuras más respetadas y prestigiosas del socialismo. La «ejecución» de Leguina, que era crítico con su partido, muestra que el PSOE navega sin rumbo. Hay que añadir que se ha hecho lo mismo con Nicolás Redondo, que fue secretario general del socialismo vasco y otra referencia ética de la izquierda constitucionalista.

Los expedientes contra Leguina y Redondo son una mala noticia para el socialismo histórico, que no se siente representado por estos tiempos nuevos de pactos con comunistas, populistas, independentistas y herederos de ETA. La elección de Gabilondo fue en su día una excentricidad, pero su continuidad fue una decisión irresponsable que culminó con mantenerlo como cabeza de lista. Esta pirueta esperpéntica ha conducido a un desastre histórico. Gabilondo es un buen catedrático y fue un magnífico rector, pero no es un líder político. Es un pésimo candidato y los datos lo ponen de manifiesto. Su pírrica victoria en las anteriores elecciones no esconde esta realidad. La decisión de emprender unas primarias en Andalucía para acabar con Susana Díaz no sirve para desviar la atención, porque la crisis de Madrid afecta directamente a Sánchez. La forma con que se resuelvan le condicionará, porque una victoria de la líder andaluza frente al alcalde de Sevilla sería una noticia catastrófica. En lo que respecta a Madrid, necesita un líder creíble que sea capaz de recuperar el terreno perdido y enfrentarse al partido de Errejón que coge fuerza para constituir una formación sólida de izquierda verde al estilo europeo que supere al viejo socialismo. Los dirigentes del PSOE y los periodistas de izquierdas, que creían que el efecto Ayuso era solo madrileño, pueden constatar su error y miopía.