Julio histórico

Por primera vez en 21 años, el número de cotizantes de la Seguridad Social descendió con respecto al mes de junio

FOTO: David Jar La Razon

Los datos de paro y de afiliación a la Seguridad Social del mes de julio no fueron positivos. Después de varios trimestres durante los que la evolución del empleo fue notablemente positiva, las cosas parece que podrían haber empezado a torcerse. Por primera vez en 21 años, el número de cotizantes de la Seguridad Social descendió con respecto al mes de junio. El Gobierno ha tratado de escurrir el bulto señalando que el mal dato se debe a que se adelantaron contrataciones de julio a junio y a la no renovación de los contratos del profesorado, pero ciertamente ha de haber algo más. No en vano, la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se colocó la venda antes que la herida en una reciente entrevista en Radio Nacional de España a la que había acudido a celebrar los «extraordinarios» datos de la EPA del segundo trimestre de este año y antes de dar a conocer las malas cifras de julio: «Quiero manifestar un principio de prudencia por cuanto desde el día 15 de este mes nosotros ya estamos notando también ciertas incertidumbres en el mercado de trabajo (…) y como saben los meses de agosto, septiembre y octubre nunca son positivos en nuestro país». Comentarios llamativos cuando el Ejecutivo estaba supuestamente exultante por la evolución de la ocupación durante la primera mitad de 2022.

¿Hasta qué punto estamos ante un mero bache transitorio o ante un punto de inflexión en la economía española? Evidentemente necesitamos esperar a los próximos meses para confirmar una posibilidad o la otra, pero los indicadores adelantados de actividad y empleo no son positivos. No en vano, justo el día anterior de que se publicaran los datos oficiales de julio, el PMI manufacturero (indicador adelantado de actividad industrial elaborado por S&P Global) nos alertaba de lo siguiente: «La confianza en el futuro cae bruscamente (…) en julio, el sector manufacturero español entró en territorio de contracción por primera vez en un año y medio. El deterioro de la salud del sector reflejó en gran medida una caída considerable de los nuevos pedidos debido a que la demanda se debilitó en un momento de fuertes presiones inflacionistas e incertidumbre económica generalizada. La producción y el empleo también registraron una contracción». Es decir, que el horizonte económico parece que se está complicando –nada sorprendente, porque el mismo fenómeno está ocurriendo en EEUU, Europa y China– y eso se está traduciendo en datos de empleo no tan buenos como aquéllos de los que solía hacer gala el Gobierno. Veremos qué sucede y, si finalmente se tuerce la cosa, qué chivos expiatorios se terminan sacando de la chistera.