50 sombras de Lucas

Pasaban unos minutos de las seis de la mañana cuando Warren Beatty largó el mochuelo a Faye Dunaway, que vio en el papel «Emma Stone, mejor actriz» y dedujo que como ese Oscar ya había sido entregado, el de la mejor película sería para «La La Land». A Bonnie y Clyde les dieron gato por liebre y no recurrieron a la metralleta porque esos resbalones sólo ocurren en las películas.

Pues no. Desalojó el escenario la «troupe» del musical y ocupó su lugar la de «Moonlight», bienaventurado film que ha costado millón y medio de dólares. Sorpresas te da la vida real, y moralejas. Lucas Hernández ha sido condenado a 31 días de trabajo comunitario y Amelia, su contraria, también, además de que le tiene que pagar 180 euros por rayarle el coche. En esta peli que podría titularse «50 sombras de Lucas», si no fuera porque ella está más próxima a Grey que él, la Justicia ha sido salomónica y ha condenado a los antiguos tórtolos a idéntica pena. Para que espabilen. Se aprende a fuerza de golpes. Y de sustos, como Zidane. Le tenía el Villarreal esposado en el cabecero cuando recordó que en el banquillo bostezaba uno de los futbolistas más en forma del equipo, Isco, y otro que suele ser más efectivo cuando entra con el encuentro empezado, Morata. Entre ellos, el caprichoso criterio de Gil Manzano y las manos de cristal de Andrés Fernández el 2-0 mutó en 2-3, el Barça rompió la baraja y Piqué, en contra de la opinión de Rakitic, volvió a enredar con el móvil en las redes sociales. Lo que queda del fin de semana es que el Atlético juega mejor en el Camp Nou que en el Calderón, todo lo contrario que el Barça, que el Madrid continúa líder con un punto por delante y un partido menos, que el Sevilla respira en el cogote azulgrana y que el percance de Asenjo es infinitamente más doloroso que el cante de «Bonnie & Clyde».