¡A mí que me registren!

Es la verbena de la corrupción. Llena de episodios sucios, carambolas que los jueces rectos no suelen creer, aventuras extravagantes en forma de viajes al extranjero «full free» a costa del capo de turno y detalles malolientes tras cuya suma casi cualquiera suele colegir que hay delitos y que nada es casualidad.

¿Recuerdan la reacción a bote pronto antes del fin de semana de los nacionalistas que gobiernan el ayuntamiento de Lloret? «¡A nosotros que nos registren!».

Pues dicho y hecho, señores. Hay que agradecerles la idea. Porque gracias a ese «vengan, vengan a por nosotros que estamos limpios», el señor Eloy Velasco entiende que quizá haya que aclarar algunas manchas que no saltan a la primera.

De salida, la de la prevaricación y el cohecho y, a medida que avance la investigación y con un pez gordo de la mafia rusa de por medio, vaya usted a saber lo que tiene que aclarar don Xavier Crespo, gran amigo de los carnavales de su pueblo.

¿Por quién nos han tomado un buen puñado de nuestros políticos? ¿Qué es eso de reírse en nuestra cara pensando que no habrá consecuencias? ¿A qué viene el olvido de hechos que arrasan con el Código Penal cuando las fuerzas de seguridad llevan meses tras siniestras pistas? ¿Creen que es posible tapar todo? ¿Confían en que la opacidad y el descontrol de sus ayuntamientos siempre van a estar del lado de los que se benefician de tratos de favor y pagos ejecutados en algo más que billetes?

A la espera de conocer la exposición razonada con los indicios que obran en la causa contra estos jefecillos locales de CiU, más le vale al molt honorable y sus apretadas huestes no seguir poniendo la mano en el fuego. Podrían acabar en la unidad de quemados de esos hospitales a los que están castigando con los más inclementes recortes de la historia reciente de España.

Es la verbena de la corrupción. Llena de episodios sucios que jueces rectos no suelen creer.