«Cataluña is not Crimea»

No sabemos si crecido por el resultado del referéndum de Crimea o porque el domingo desayunó fuerte, Artur Más ha dado otro paso en su declaración de intenciones dejando caer que no descarta una Cataluña independiente por la regla del treinta y tres aunque en su caso no haya un Putin que le respalde ni, que sepamos, otra intención que la de convertir a Cataluña en una, grande y libre. Los crimeos se han declarado independientes el tiempo justo para salir de las faldas de mamá Ucrania e instalarse en el regazo de papá Rusia, y eso acarrea una serie de tensiones internacionales que hay que manejar con mucho tiento porque el padre Putin ha sacado la recortada y la intención de utilizarla contra el que le amenace el botín.

Mas, lo que pretende es coger el petate y emanciparse, cosa que tampoco deja de tener su riesgo porque se expone a que mamá España, que sí cuenta con el apoyo de la UE le suelte una colleja y lo traiga de vuelta.

Los casos de Crimea y Cataluña, por si alguno se anda haciendo ilusiones, tienen un elemento en común: la pretensión no sólo de hacer la maleta sino de llevarse con ellos la casa a cuestas y poner las escrituras a su nombre, lo que convierte ambos procesos en un robo y en un atentado a la soberanía del resto de sus vecinos de escalera. Y aunque más allá de esto los conflictos planteados por ambos territorios se parezcan como un huevo a una castaña, lo que preocupa es que, en un momento de grave preocupación internacional, un presidente democrático ande por ahí diciendo insensateces y haciendo apología secesionista sin que nadie le llame al orden o en su defecto, le recete un par de lexatines.