Efecto placebo

La Copa del Rey, que el Madrid no estima tanto como la Liga, ejerció anoche de placebo. Tras lo visto en Pamplona necesitaba reivindicarse. Reapareció Cristiano y estuvo en la portería Casillas. Son los dos jugadores que salen siempre al rescate. Uno con los goles y el otro, evitándolos. Jonas disparó a puerta dos veces seguidas y en la segunda, Casillas tuvo que hacer una de sus paradas salvadoras. Fue el comienzo del contragolpe que, tras la pérdida de balón de Parejo, propició la jugada que llevó a Benzema a batir a Guaita. Hasta ese momento, el encuentro se había desarrollado como en un mano a mano en que ninguno de los dos renunciaba a marcar.

El Valencia salió a jugar sin complejos. Sin Albelda, eso sí, para afirmar los pasillos de seguridad, pero con entradas por las dos bandas. Pereira y Piatti por la derecha y Guardado y Jonas por la izquierda. El Madrid, huérfano de laterales con tendencia atacante, contó esta vez con Marcelo –sustituido por Coentrao–, quien reapareció tras larga ausencia por lesión. Cristiano tuvo por su banda habitual la ayuda del brasileño, proclive a entrar en el área contraria con gran peligro.

Al Valencia le faltó precisión en las ocasiones que tuvo y el Madrid, como es habitual, acertó una de ellas y puso el partido a favor. El tanto en propia puerta de Guardado, prácticamente, sentenció la eliminatoria. El Valencia no supo aprovechar sus ocasiones como la de Jonas a puerta batida y lo pagó.

No necesitó marcar Cristiano, pero se hizo notar. Como Muñiz Fernández, mal como siempre.