Política

En su punto

No es fácil hacerlo bien cuando se toma el testigo a alguien que la mayor parte de su vida profesional lo ha hecho muy bien. Sin embargo, a Felipe VI le ha costado menos de cuatro meses desactivar las dudas que podía haber sobre un Monarca del que sólo sabíamos que estaba «sobradamente preparado», que era lo que siempre se destacaba cuando había que justificarle la falta de esa campechanía tan característica de su padre. No eran pocos los que veían en el entonces Príncipe de Asturias a un soso escasamente involucrado en nada que no fuera «prepararse sobradamente». Ahora ya sabemos que no es el caso. En la cumbre de Veracruz hemos visto a un Rey en su punto que ha llegado al cargo que ahora ocupa sin que le falte ni un sólo minuto al microondas. En el X Encuentro Empresarial Iberoamericano que ha servido como prólogo a la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, Felipe VI ha hecho un perfecto avance de lo que será seguramente su primer – y esperadísimo– discurso navideño; un discurso global pero plagado de referencias a la situación de nuestro país y de mensajes no exentos de contenido social. El Rey sabe lo que hay, de lo que carecemos y lo que ahora necesitamos, y lo ha expuesto sin ambages ante quienes tienen la posibilidad de llevarlo a la práctica: más y mejor distribución de la riqueza, lucha contra el paro, calidad en la educación y necesidad de que los inversores confíen en nuestro país. Más no se le puede pedir. Implacable e impecable. Y todo ello en guayabera, sin perder ni un ápice de prestancia y demostrando que, además de preparación, tiene la cabeza muy bien amueblada –dos cualidades que, por desgracia, no siempre van parejas– y todas las papeletas para ganarle de calle a Pablo Iglesias el premio al personaje revelación 2014.