Firman tablas

A Madrid y Barcelona les importaba más la Liga de Campeones que la competición nacional. Ambos salieron a disputar sus partidos en Zaragoza y Vigo con equipos plagados de suplentes. Da la impresión de que por encima de los puntos y de los compromisos europeos sólo están los duelos entre Messi y Cristiano. Al argentino le faltaba marcarle un gol al Celta para enhebrar una nueva marca de diecinueve encuentros consecutivos con diana y al portugués le interesaba batir al guardameta zaragocista por aquello de acercarse a la cifra de tantos del argentino y establecer también nueva marca en el número de los logrados en un año.

Roura reservó hasta el segundo tiempo a Iniesta, Villa y Busquets. Mourinho hizo lo propio con Khedira, Di María y Özil. La lesión de Messi o Cristiano sería muy dolorosa porque el gran objetivo está en la copa europea, pero jugaron.

El Barça remontó en Balaídos y cuando el Celta estaba ya rendido se dejó empatar en minutos de excesiva confianza. También el Zaragoza se adelantó con un gol de Rodri. Llegó Cristiano y empató. El tanto madridista fue a su estilo contragolpeador. El Barça hizo los dos con Tello de protagonista en ellos. Es decir, la jugada de extremo. Nada de tiqui-taca, sino de ataque rápido por una banda.

El Madrid se conformó con el empate de Cristiano. Fue como si Madrid y Barça hubieran hecho tablas. La clasificación quedó como estaba. Pero ambos siguen pensando en Europa.

Posdata. Mateu y Undiano, internacionales. El valenciano no pitó el penalti a Messi y el navarro, el de Essien.