Restringido

¿Horizonte irreversible?

La Razón
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«Rajoy no se tira de los pelos cuando todo parece hundirse a su alrededor ni tampoco levita cuando las cosas le van viento en popa». Mi fuente bebe en las cercanías del presidente: «Ha logrado que los ciudadanos revaliden el mandato para gobernar, aunque necesita el beneplácito de un PSOE que sepa leer el nuevo tiempo político. Lo natural sería un gobierno en minoría del PP, tutelado por el PSOE, que diera certidumbre a España. Como ocurre en Madrid, por ejemplo, donde Ciudadanos tutela a una Cifuentes en minoría. Pero Sánchez, en cambio, se niega. Lógicamente, esa actitud, unida al escenario incendiario que vive el socialismo, conduce directamente a votar otra vez». Punto.

De llegar a esa situación, cada vez más perceptible (pese a que hayamos votado hace sólo doce días), Rajoy volvería a encabezar la candidatura del PP. De eso hay pocas dudas. Pedro Sánchez, sin embargo... no se sabe. Quizá por ello sus angustias por embarcarse en un arriesgado pacto con Podemos que dejaría a su partido preparado para la mortaja, pero a él le prolongaría la vida política unos años. En cualquier caso, el líder del Partido Popular, si debe encarar una nueva campaña, saldría a ella habiendo plantado las bases de un acuerdo para anteponer los intereses generales frente a estrategias cortoplacistas. Presentarse ante los electores abanderando «consenso» o «sentido de Estado» frente a «inestabilidad» o «aventurismos» siempre va a ser un plus.

Sabe bien el PP que con el objetivo de situar a España por delante, y ante el cuadro que se pinta, podrá jugar al «voto útil» sobre una parte de los decepcionados con Albert Rivera por no cubrir las expectativas previstas. Ciudadanos precisa que la legislatura eche a andar. Necesita tiempo para consolidarse dando que hablar en un Congreso plural como el que va a constituirse. De lo contrario, la montaña rusa que los elevó a «marca estrella» puede bajarlos al suelo. Enfrente, el PSOE, con Sánchez o con Susana Díaz, partiría como el gran culpable de que el mandato de los electores (que no desean mayorías absolutas) no haya fraguado. Y sumido en un lío esperpéntico. Según me cuentan, Pedro Sánchez avisó en el reciente Comité Federal de que, de repetirse las elecciones, «el candidato, sea quien sea, deberá ser elegido por primarias». Otro motivo más de tensión interna. Y, a la postre, otro argumento a favor de Pablo Iglesias, que tiene las redes puestas para pescar dirigentes socialistas y, si fuera el caso, votantes también.