Hoy toca

Hoy toca relajamiento. Escribiré de fútbol. Del Real Madrid, que para mí es el Fútbol con mayúscula. Cuando lo hago recibo numerosos insultos, y ello confirma el interés de los lectores por un asunto aparentemente superficial.

He escrito, y me reafirmo, que al Real Madrid le faltan tres o cuatro futbolistas inteligentes. No es necesario herir. Se puede ser inteligente en la vida y tonto jugando al fútbol, y a esa necedad me refiero. Pepe es un buen defensa, y parece simpático, pero se deja llevar por los fuegos de una mente excesivamente airada. Ramos, gran defensa, es tonto sobre el verde. El verde que te quiero verde lorquiano le sienta muy mal. Desde que lo contrató el Real Madrid ha sido expulsado en veinte ocasiones. Ello supone la pérdida de cuarenta o cincuenta partidos, que cobra y no disputa. Pero lo peor es que deja a sus compañeros con un futbolista menos sobre el verde que te quiero verde y en alguna ocasión, como en Pamplona, ello significa la pérdida de puntos. Di María, el llamado «fideo», está enfadado. Sería muy conveniente para el Real Madrid que se enfadara un poco más y se fuera en Navidad en busca de otro destino. Le deseo felicidad. Marcelo, que puede llegar a ser un futbolista extraordinario, es cordial y comunicativo, pero hace tonterías. No se pueden hacer tonterías en un club como el Real Madrid que no ha hecho tontería alguna con ellos cuando les ingresa el dinero de la ficha, de las primas, de la nómina, de las dietas y de la publicidad. Publicidad que contrata sus servicios por ser jugadores del Real Madrid, no por sus caras bonitas.

Siempre se vuelve a Bernabéu. Le gustaba hablar con los futuros futbolistas del Real Madrid con anterioridad a la firma del contrato. Y con su familia. Un buen jugador destacaba en un proyecto del futuro y Bernabéu se opuso. –¿Por qué, Santiago?–, le preguntó Antonio Calderón, mítico gerente del Real Madrid, sevillano y sabio.

–Porque he hablado con él y es tonto–. Quiso saber un periodista, directamente de Bernabéu, el mejor fichaje de su largo período presidencial. –Son cinco. Los mejores. Muñoz-Lusarreta, Agustín Dominguez, Di Stéfano, Raimundo Saporta y Antonio Calderón–. Don Santiago reunía mucha inteligencia en los despachos. –Si vais a fichar a un tío y no lo conozco, enseñadme una foto–. Y se le mostraban. –Con esta cara no se puede jugar en el Real Madrid. No es inteligente–. Cabe destacar, por si algún aficionado lo ignora, que ya invadido por el cáncer, fue a presenciar un partido Borrussia Moenchengladbad-Colonia, acompañado de Molowny y Santiesteban. Se trataba de decidir entre Simonsen, que terminó en el Barcelona, y Bonhoff, que lo hizo en el Valencia. –Son muy buenos los dos–, sentenció don Santiago al término del partido. –Pero al que hay que fichar es al hijoputa del bigotes, que es un fenómeno–. Se llamaba Stielike.

No tienen los mismos derechos los futbolistas del Real Madrid que los jóvenes de su edad. Esos jóvenes salen por las noches y beben los fines de semana porque no ganan al año las millonadas que perciben los jugadores blancos. Sergio Ramos tiene que saber que liga mucho, no por ser Porfirio Rubirosa, sino por pertenecer al Real Madrid. Cristiano Ronaldo, por ejemplo, es un profesional íntegro, que llega de las vacaciones de verano con tres kilogramos de menos. Urge en el Real Madrid una renovación de jugadores con mentalidad de fútbol. Que jueguen, que ganen, que pierdan, que luchen, que no hagan tonterías y no los expulsen en una veintena de ocasiones. Y que se cuiden, que para eso son millonarios y diferentes del resto de la juventud.