La cabra, al monte

En efecto. Era una evidencia que las conclusiones de la comisión de investigación iban a ser dos gotas de agua. Las de los socialistas y las pergeñadas por el mal llamado brazo político de ETA. Así de dramático. Vomitivo y escalofriante. Es lo que había y lo que hay.

Alguien dudaba de que unos y otros se iban a poner de acuerdo, en medio de la nausea, para reprobar a Barcina y pedirle la dimisión y exigirle la convocatoria de elecciones anticipadas ¿Ya se nos han olvidado las palabras tristes y de una víctima del terrorismo como Madina apelando a un tiempo nuevo? ¿Algún ingenuo interpreta que estamos ante la casualidad y la carambola, y no ante una hoja de ruta perfectamente trazada por una izquierda que se ha dejado los principios en la cocina antes de salir de casa?

Es desmoralizador en términos democráticos. Estamos ante un doble cuello de botella de un PSOE que no asume responsabilidades ante las corruptelas en Andalucía (¡por ejemplo!) pero que lo demanda todo y ya cuando al enemigo político se le puede derribar.

Lo estratégico no es que estemos ante una pugna entre Valenciano y Rubalcaba con sus correligionarios forales al otro lado. Lo medular es que esto es el resultado de una coreografía previamente ensayada. La cabra tira al monte y los epígonos de Zapatero van a lo suyo: el pacto, si es menester con el diablo, para pulverizar a la derecha. Da lo mismo, que sea el PP o UPN. ¿O no?