La estabilidad del líder

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Los grandes equipos y los grandes clubes se forjan a través de la historia. El Atlético ha conseguido ambas calificaciones, como institución y como conjunto. De una parte, encontramos una excelente diversificación de las funciones directivas de la empresa, una estructura que responde a criterios organizacionales, que permiten que todos manden, gobiernen y decidan sin que nadie imponga. Hace muchos años que el Atlético desterró las tensiones internas y se convirtió en una organización capaz de sobrevivir a los vaivenes de la industria en la que se desarrolla. Mérito extraordinario de Enrique Cerezo, Miguel Ángel Gil y Clemente Villaverde. Se reparten las fotos a conveniencia de la entidad.

En el plano deportivo, el club apostó fuerte y con claridad por un modelo. Ha sido fiel a su criterio, no a las opiniones pasajeras que generan los resultados. Y ello ha concedido el equilibrio preciso dentro de una plantilla en la que todos son importantes cuando tienen que serlo y ceden su espacio a un compañero cuando es necesario. Mérito extraordinario de Cholo Simeone, Germán Burgos, el profe Ortega y de los futbolistas. Cada uno en su papel sin tocar el del otro. Liderazgo horizontal.

Y una afición que aprecia el esfuerzo. Los atléticos van al Calderón a ver a sus héroes y morirían con ellos si fuera menester. No hacen un drama de la derrota, aunque les duela el alma, y empujan para conseguir la próxima victoria. Siempre a por la próxima. No sé si ganarán algún título, pero hacen las cosas muy bien y eso suele traer éxitos. La base reside en el criterio. La Bolsa sufre demasiados cataclismos.