La hora de Sánchez y Casado

Los resultados electorales abocan a un entendimiento entre el PSOE y el PP para formar Gobierno, a menos que se pretenda pedir a los españoles –cosa que no recomiendo ni a Sánchez ni a Casado– que vuelvan a votar de nuevo. La otra posibilidad es el «Gobierno Frankenstein», que provocaría insomnio a Sánchez y, sobre todo, a los españoles.

La negativa de Rivera a ese pacto «como mal menor» tras las elecciones de abril, ha significado su descalabro electoral. Es un aviso de lo que podría pasarles a los partidos mayoritarios en caso de verse en esa eventual hipótesis. Por tanto, Sánchez y Casado deben asumir, les guste o no, que han de pactar para evitar que España tenga un Gobierno con los apoyos de los que quieren destruirla. Hay agenda para ello, y sugiero algunas ideas: negarse a cualquier tipo de indulto, controlar el déficit público, no más impuestos...

Sánchez debe asumir que no puede seguir bloqueando la política española como viene sucediendo desde que, en 2015, ha sido candidato en cuatro ocasiones, dos desde la oposición y dos desde el Gobierno. En todas, ha impedido la investidura de un candidato, fuera él u otro. Su «no es no, Sr. Rajoy», se vuelve ahora contra él: «No es no, Sr. Sánchez». El papel lo aguanta casi todo, pero no existe «Manual de resistencia» que permita soportar lo que se avecina. Salvo que se considere que Sánchez es más importante que España.