La ruptura

Hoy por la tarde la comisión gestora del PSOE «reordenará» su grupo parlamentario y decidirá la salida de sus cargos de los que votaron «no» a Rajoy en su investidura. Es posible que haya alguna excepción, pero la mayoría de los diputados que desobedecieron serán apartados de sus responsabilidades. También decidirá la gestora de Javier Fernández la sanción económica –seguramente 600 euros– y, sobre todo, si abre expediente disciplinario a los seis diputados que no se abstuvieron, ya que no tiene jurisdicción sobre los parlamentarios del PSC ni sobre las dos diputadas independientes Margarita Robles y Zaida Cantera. Sin embargo, se da por seguro que perderán la presidencia de la comisión de Justicia y la portavocía adjunta de Defensa. Susana Sumelzo también dejará de ser la portavoz de la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Ya había cesado como coordinadora de los diputados aragoneses.

La purga empezó ayer al retirar el PSOE los nombres de José Zaragoza y Pere Joan –del PSC y del partido socialista balear– a la presidencia de la comisión para la UE en el Congreso y a la portavocía. Al constituirse ayer las comisiones mixtas no hubo que sustituir a ningún diputado, pero todos daban por hecho que el cambio era parte del ajuste de cuentas que el partido quiere llevar a cabo con rapidez y sin contemplaciones. La extracción quirúrgica se completaría con la salida de dos diputados más de la dirección del grupo parlamentario: la catalana Meritxell Batet y la balear Sofía Hernanz.

Pero esto no será el final. Queda para el futuro la decisión más importante y traumática: la ruptura con el PSC. No está el Partido Socialista para tomar esta decisión ahora. Suficiente tiene con sobrevivir día a día a lo que se avecina, pero desde Andalucía surgen voces, por parte de Susana Díaz y sus colaboradores, no sólo en el sentido de que hay que poner orden en grupo parlamentario, sino en el propio partido de cara al futuro. La ruptura es, según los líderes andaluces, inevitable si quieren conseguir que el PSOE vuelva a tener un discurso idéntico en toda España. Aseguran que, también en eso, empezarían a marcar las distancias con Podemos. Para eso habrá que esperar al nuevo líder. O quizá lideresa.