Más reveses para Sánchez

La Razón
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Si yo fuera Pedro Sánchez, que no lo soy ni va a hacerme caso, no confiaría excesivamente en la subida otorgada por la última encuesta del CIS. Por la inestabilidad existente en su partido, por las contradicciones de la propia muestra, por la poca fiabilidad ofrecida por estas consultas en España y en el mundo, y por su apuesta a favor de la radicalidad de izquierdas.

Él, desde el momento que reconquistó la Secretaría no se ha esforzado por aunar voluntades en el seno de la organización, como lo demuestran ya las dos dimisiones del grupo parlamentario. La de Eduardo Madina en julio, la de Antonio Trevín, expresidente del Principado de Asturias con el PSOE, ayer.

Los argumentos exhibidos por ambos deberían preocuparle. Se han marchado, aparte de haber sido cribados como suele suceder con los derrotados en los partidos radicales, por diferencias con la línea elegida muy diferente a la socialdemocracia que llevó al PSOE a la gobernación de España y a ser la alternativa clara de poder frente al PP.

Con Madina y Trevín han dimitido algo más que dos simples diputados. Los dos tienen peso específico en la formación socialista, por lo que su separación no pasará desapercibida. Ambos han dejado un mensaje claro. La línea a seguir no es la de competir con el comunismo de Podemos y satélites. Para elegir la copia, mejor el original.

Yo tampoco me fiaría del descenso del PP. La economía irá muy bien, el referéndum catalán no se celebrará, Montoro justificará finalmente su cruzada y Rajoy tranquilo, al menos lo parece, nos tiene a todos de los nervios, inlcuido a mí que procuro no estarlo. Así es la vida.