Montserrat y Escarré

La Razón
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La tradición católica en Cataluña ha ido íntimamente relacionada con Montserrat junto a la lengua y la cultura catalana, y siempre con exquisita lealtad al concepto hispánico. A partir de los años 60 y con el abad Escarré, Montserrat se convirtió en un elemento clave en el surgimiento del nacionalismo. En el monasterio, Jordi Pujol fundó en 1974 Convergencia Democrática, en el curso de una reunión bajo el amparo del 75 aniversario del FC Barcelona. Barça, Montserrat y nacionalismo se convirtieron en el santo y seña del relato antifranquista impostado en Cataluña, todo ello bendecido por los comunistas del PSUC que otorgaron la superioridad moral de la corrección política del oasis putrefacto. Escarré ingresó en el monasterio de Montserrat en 1923 ordenándose sacerdote en 1933. En julio de 1936 las milicias de la CNT y ERC asaltaron el monasterio, destruyendo buena parte del mismo, siendo asesinados 23 monjes benedictinos. Escarré consiguió huir de la matanza y refugiarse en Italia, aunque su padre murió en prisión a consecuencia de los malos tratos sufridos por los alegres muchachos de la revolución. En 1938 apareció en Zaragoza y se enroló como páter en el ejército franquista. Adelantándose algunos días a la entrada de las tropas nacionales, fue uno de los primeros que volvió al monasterio de Montserrat y se dio él mismo el título de prior, confirmado como abad coadjutor por elección hecha en 1941 bajo la égida del abad Marcet. Hombre de gran capacidad camaleónica, amigo personal de Franco, y en ningún caso un intelectual o erudito, dio un gran empujón a las obras de ampliación y de reconstrucción del monasterio y del santuario. La fiesta de la entronización de la Virgen de Montserrat de 1947 marcó un hito decisivo en la idealización de Montserrat en el «cosmos nacionalista». En 1965, por presiones políticas del gobierno, se vio obligado a abandonar Cataluña y pasó a residir en el monasterio de Viboldone, cerca de Milán. En 1966 tuvo que renunciar al título de abad de Montserrat. Enfermo de muerte, el abad Cassià Just lo llevó a Barcelona. Mártir del nacionalismo le convirtió en mito al servicio de sus espurios intereses. Escarré falsificó su historia, las pruebas sobre las mentiras del abad pueden documentarse extensamente. Especialmente interesante son las revelaciones que hizo su ex compañero de monacato, Narcís Xifra, que narra las maniobras de Escarré para conseguir la poltrona. Presentado como un inculto, según los parámetros benedictinos, sin conocimientos de música ni de latín y griego, excusaba su ausencia en los exámenes con enfermedades inventadas. Únicamente conspiraba, tenía un trato durísimo con los monjes a los que disciplinaba personalmente con crueldad y estaba poseído por una extraordinaria megalomanía muy lejos del voto monástico de pobreza.

Escarré vio peligrar su posición ante el rechazo de buena parte de los monjes, y en 1963 decidió inmolarse como mártir del nacionalismo al conceder de forma calculada unas polémicas declaraciones al periódico «Le Monde», lo que provocó su expulsión de España. El separatismo sale triunfante y el proceso de ruptura se consolida ante la incapacidad hispana de imponer su relato. Así nos va.