Rajoy en estado puro

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Hoy el presidente del Gobierno hará balance del año. Y lógicamente hablará de Cataluña. Más bien volverá a hablar, porque después del desastre del 21-D el único que salió a decir algo fue él. Ni Sánchez ni Iglesias se dignaron. Y su batacazo tampoco fue pequeño. Pero hoy volverá al monotema de 2017. Tampoco podrá decir nada nuevo, porque lo que harán los jueces no le corresponde; y lo que pueda pasar en las instituciones catalanas es un misterio: que si sale Junqueras... o si regresa Puigdemont... Pero como le dijo ayer a Rivera, lo que quería era restablecer la legalidad. Y por eso le dijo también al líder de Cs que se mueva para exigir su espacio. Pero no todo será Cataluña.

Como suele ser habitual, el presidente echará mano de la economía para sacar pecho. Los datos son buenos y Rajoy quiere hacerlos valer. Dice el gallego que la economía es lo que a la gente le preocupa de verdad. Y no le falta razón, aunque muchos quieran seguir arrastrando el luto por el resultado catalán hasta el próximo siglo. Y se referirá a la agenda social. Lo hecho ha sido mucho porque la economía lo ha permitido: deshaucios, claúsulas suelo, salario mínimo, violencia de género, equiparación de salarios. Pero advertirá que todo ello seguirá adelante si el crecimiento continua y se crea empleo. Más Rajoy.

Pero esta vez habrá una novedad. El presidente hará una proyección para 2018: lo que nos viene encima. Y ahí saldrá de nuevo la conversación de ayer con Rivera: presupuestos y financiación autonómica. Sabe que es necesario cerrar esa patata caliente. También en Cataluña. Por cierto que sobre el futuro de esta comunidad poco podrá añadir. El 155 era una salida democrática, pero no un arma para imponer su voluntad a los catalanes que ya han hablado.

Y algo que tampoco dirá, pero que hará. Tiene el partido, el PP, hecho unos zorros poniendo querellas a periódicos y haciendo el ridículo en las elecciones. Tendrá que mover ficha, sobre todo porque hay que elegir ya candidatos autonómicos para varias comunidades. El problema es que cuando pregunta en su Comité Ejecutivo si alguien tiene algo que decir, los Maillo y Cospedal miran para otro lado y aquí paz y después ya veremos. Cs les robó todos sus escaños en Cataluña, y otros tantos al PSOE. La pena es que no rascó los suficientes por el otro lado, el de los nacionalistas moderados... si es que queda alguno. Pero el Presi sabe que, o espabila el partido o se los comen los de Rivera. Aunque esto no lo dirá. Hoy solo toca hacer balance y mirar al futuro. Rajoy en estado puro.