Referéndum para Europa

La Razón
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Es muy probable que los ciudadanos británicos decidan continuar en la Unión Europea y que, por lo tanto, el referéndum que tendrá lugar en el próximo mes de junio se saldará con una respuesta positiva. Desde luego, nada está escrito y nunca se sabe lo que deparan las urnas. No obstante, hasta el mismo instante en que se celebre este referéndum asistiremos a todo de tipo de conjeturas y se harán públicas todo tipo de posiciones respecto a las consecuencias de que el resultado se dirima en una u otra dirección. La continuidad del Reino Unido en la Unión Europea es, con seguridad, beneficiosa para los británicos y, por ello, hay muchas posibilidades de que el resultado del referéndum sea favorable a estos intereses. Los británicos tienen mucho que ganar asegurándose, además en condiciones muy favorables, la permanencia en la Unión. En ocasiones, da la impresión de que no dejan de ser una representación las manifestaciones de relevantes líderes políticos del Reino Unido que se expresan en contra de la pertenencia a la Unión Europea. La cuestión central no es, por lo tanto, si el Reino Unido permanecerá o no en la Unión Europea y si el resultado del referéndum debe ser, en consecuencia, positivo. Por el contrario, lo relevante es si para el resto de los países de la Unión es conveniente que el Reino Unido permanezca en la Unión. La respuesta resulta clara: el fortalecimiento de la Unión Europea y la consolidación del sistema financiero de la Unión se lograrían más fácilmente si el Reino Unido no participase en este proceso de integración. A pesar de lo que parece, el abandono de la Unión Europea por un Estado miembro no supondría un descalabro en el camino hacia la integración, más allá del hecho puntual, y menos aún cuando a partir de entonces se podría abordar la integración económica, bancaria y financiera con toda intensidad. Por esto, no hay que sentir temor alguno, sea cual sea el resultado en junio.