Resultadistas y analistas

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El Real Madrid jugó un buen partido en Sevilla y no resulta conveniente ejercer de resultadista cuando lo que se advierte es manifiestamente mejor a lo que se veía hace un mes. La aparición de Danilo o el descenso de rendimiento de Cristiano Ronaldo o los rumores en torno a James Rodríguez no sirven como excusa para culpar al entrenador de la falta de puntería de sus futbolistas. Nadie, en su sano juicio, prescindiría del portugués, aun jugando mal o sin marcar goles porque el precio de las estrellas es, precisamente, que brillan siempre excepto cuando las tapan las nubes. Y ya se sabe que las nubes suelen ser juguetonas.

El Betis, como el sábado hizo el Málaga, sorprendió en el primer tiempo por sus impecables cualidades tácticas y por su intensidad en el juego, en las marcas, en la presión y en todas las asignaturas pendientes. La motivación psicológica ante el Real Madrid es automática y el apoyo de una afición insuperable siempre es gratificante. Juan Merino no dirige a un mal equipo sino una plantilla deficientemente construida y se ha limitado a escoger a los futbolistas que le sirven y darles un orden propio y una convicción que antes no tenían. Merino es el modesto Zinedine Zidane del Betis.Un rival difícil aunque el Madrid deba ganar todos los partidos. El Barcelona sufrió, pero Messi es mucho Messi. Quizá Zidane llega algunas jornadas tarde a la cita con la Liga, pero ofrece sensaciones que en el fútbol deben prevalecer en ocasiones sobre los resultados. A ello hay que sumar el partido extraordinario de Adán y entenderemos mejor las cosas. Nadie debe rasgarse las vestiduras.