Rita en Eurovisión

La Razón
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La ex alcaldesa de Valencia no está dispuesta a pasar inadvertida, y sus declaraciones a este periódico han levantado ampollas en Génova y las siguen levantando. Ese ha sido el tema de las comidas populares de esta semana, que han sido muchas. Y el que más se ha prodigado en ellas, lógicamente, ha sido Javier Maroto, a quien no le gustó que le recordara su condena por el caso «San Antonio» –a Alfonso Alonso menos, que para eso va a ser candidato a lendakari– y que de paso adornara el viaje que le metió con su presencia en el festival de Eurovisión acompañando al «eurofan» de su marido.

En estos encuentros semanales, el ex alcalde de Vitoria no sólo ha transmitido su enfado sino que se ha sorprendido por la reacción de Barberá. Pero la valenciana sabe bien por donde se anda. Tiene fuentes dentro del partido y sabe que el plan para que su declaración ante el instructor del partido, Francisco Molinero, se filtrara partió de Maillo y Maroto. Y eso no se lo perdona a ninguno de los dos. Pero si le molestó que su declaración fuera contada por Maillo a la Ser, mucho más le fastidiaron las declaraciones de Maroto al decir que se alegró «muchísimo» cuando abrieron expediente a la senadora. Y ya el remate fueron otras declaraciones de Maroto en uno de los almuerzos cuando señaló que Rita se había situado «por encima del bien y del mal». Ahí ya dijo basta y diseñó su plan.

Primero se cubrió las espaldas con el Jefe adelantándole el repaso que les iba a meter. Luego pasó a la acción. Rita es mucha Rita aunque esté tocada, y lo que no va a permitir es que unos «niñatos» le toquen las narices cuando el propio Rajoy ha tenido que salir a echarle un capote en la tele. Porque además, si ella se pone a cantar, hasta podría acompañar a Maroto a Eurovisión. Y no es tiempo ahora de liarla en plena campaña electoral. Lo único malo de esto –dicen en Génova– es que el efecto Rita se contagie y empiecen a hablar otros tocados del partido. A hablar contra el partido, se entiende. Y por eso desde Moncloa ya ha intervenido y les han puesto a todos en su sitio. A callar. Y nada de cantar. Ni siquiera en Eurovisión.