Sánchez, resistir a cualquier precio

La Razón
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Me sorprende que alguien sea tan ingenuo como para pensar que Pedro Sánchez disolverá anticipadamente y convocará elecciones. Hay que conocer la sicología del presidente del Gobierno para entender cuáles serán sus movimientos. Es verdad que Andalucía le ha salido mal, pero reafirma su idea de agotar la legislatura. La previsión era mantener la Junta, aunque con un retroceso que debilitara a su enemiga Susana, y alegrarse por la llegada de Vox, porque complicaba las expectativas de Casado al fraccionar el espacio del centro derecha con un nuevo actor que podría sacar un buen resultado en las europeas y en las municipales y autonómicas. El plan era francamente excelente, porque disolver anticipadamente con ese panorama sería un grave error político. El lema era “cada día que pasa es malo para la oposición”.

Las expectativas de Sánchez se han cumplido sólo en parte, pero lo sucedido le reafirma en que es fundamental agotar la legislatura, porque además tienen la Gürtel y el espantajo de Villarejo y la desclasificación de los fondos reservados para machacar al PP. Hay que reconocer que el PSOE es muy bueno en este terreno. Me temo que Casado no se imagina la que se viene encima. Cuando los socialistas se ponen a repartir cera lo hacen por tierra, mar y aire. Y, además, tienen la ventaja de contar con la simpatía de los periodistas, que en su mayor parte son de izquierdas. No hay más que ver la poca incidencia que han tenido los escándalos que han afectado a los miembros del gabinete o la corrupción de los ERE para entender que el PP lo tiene francamente mal. A esto hay que añadir la irrupción de Vox que era un viejo sueño del rojerío nacional, tanto político como mediático. Nada más útil que potenciar la formación de Abascal con el objetivo de perjudicar al PP.

Sánchez llevará unos presupuestos al Parlamento con el único objetivo de marear la perdiz, aunque no hay que descartar que consiga asustar y convencer a sus pintorescos socios de viaje formado por una “coalición parlamentaria” de comunistas antisistema reciclados, independentistas y bilduetarras más el PNV que como siempre hace de PNV y va a su rollo. Sánchez no tiene nada que perder resistiendo y ha demostrado que es un experto en ello. Estoy convencido de que es el material más resistente de la Tierra y quizás de la galaxia. Lo inteligente es hacer de la necesidad virtud y seguir con su periplo internacional, lanzar mensajes de buen rollito que siempre gustan al electorado y verter un bidón de pegamento a su sillón en la Moncloa.

El bloque formado por PP, Ciudadanos y Vox tiene ahora el problema de ponerse de acuerdo para desalojar al PSOE de la Junta de Andalucía. No es un pacto fácil, aunque quien lo rompa pagará un duro precio en las urnas. No creo que sus votantes entiendan que no son capaces de negociar con éxito. Pablo Iglesias y su amalgama ideológica han quedado, además, muy tocados por lo que tampoco tienen interés en un adelanto electoral. Lo inteligente es esperar a las municipales y autonómicas para ver si consigue mantener las alcaldías, porque serían el oxígeno que necesita para recuperar el terreno perdido. Por tanto, resistir es un fin en sí mismo y ahora toca sembrar el caos en el centro derecha. Y Sánchez es bueno en ambas cuestiones.