Un año clave

Acaba 2013, un año clave para los intereses a corto y medio plazo de los agricultores y ganaderos españoles, desde la óptica de la Unión Europea (UE) y de la PAC. A lo largo de los últimos doce meses se han despejado algunas de las incógnitas más importantes que existían el 1 de enero. Por ejemplo, la del dinero: los jefes de Estado y de Gobierno de la UE alcanzaron en febrero un acuerdo político sobre el Marco Financiero para 2014-20, que no se convirtió en definitivo hasta noviembre, después de interminables negociaciones entre las instituciones comunitarias. Por primera vez en la historia, durante ese periodo de tiempo, habrá menos dinero para gastar que en el anterior. Eso también afecta a la PAC, que contará con menos fondos. Teniendo en cuenta lo anterior, España no ha salido mal parada, ni con carácter general ni desde el punto de vista agrario.

La otra incógnita importante que se ha despejado es la relativa a la PAC. En junio los ministros de Agricultura de la UE alcanzaron otro acuerdo político sobre su reforma y sobre el reparto de los fondos. En él se recogían la mayor parte de las reivindicaciones planteadas por la delegación española. Luego vinieron meses de duras negociaciones entre las tres instituciones comunitarias, hasta cerrar el pacto definitivo hace unas semanas. Las nuevas reglas del juego dejan un amplio margen de maniobra a los estados miembros a la hora de aplicarlas. Por eso, en paralelo con el proceso que tenía lugar en Bruselas, en España se han desarrollado negociaciones entre los ministerios y las CC AA para decidir cómo se pone en marcha la nueva PAC. Todavía no hay acuerdo. Se espera para este mes de enero. Entonces se habrán despejado la mayor parte de las incógnitas.