Vosotros, no

En términos ecológicos, soy más verde que un marciano. Clasifico neuróticamente la basura, recojo desperdicios donde los encuentro, veraneo en una zona protegida, lucho contra el proyecto hotelero almeriense de El Algarrobico y espero con ansia el día en que la electricidad sustituya por completo a los combustibles fósiles. Confieso, sin embargo, mi perplejidad en ciertos debates, porque los mismos que critican la extracción de petróleo, denuncian la crisis y la penuria social que –como todo el mundo sabe– sólo se han conseguido reducir decentemente en los países industrializados. Hay mucha hipocresía y demasiados intereses por ahí. Los touroperadores alemanes en Canarias ponen el grito en el cielo por las prospecciones marinas, aunque Alemania produjo en 2011 casi tres millones de toneladas de petróleo, sobre todo en la Baja Sajonia y en Schleswig Holstein, pero también en el Mar del Norte. Supongo que es muy interesante asegurarse el abaratamiento de costes energéticos para la gran industria nacional y luego veranear en España sin riesgo de vertidos. Pero estarán conmigo en que implica un poco de morro. India y China han multiplicado las emisiones de CO2 hasta la locura y extraen como topos del subsuelo ¿y a nosotros nos dicen que no busquemos? No sé, si los informes de Medio Ambiente aseguran que las catas de Repsol no suponen peligro alguno, no entiendo esta escandalera ante el intento español de modificar el mapa mundial de yacimientos, que favorece a Estados Unidos, China, Rusia y decenas de países más, y a nosotros nos reserva una página en blanco. Que digo yo que tenemos más dificultades económicas que Alemania ¿no?