¿Y el fútbol?

La Razón
La RazónLa Razón

Las caras de LaLiga son Messi y Cristiano, y Suárez, Bale, Neymar, Griezmann, Iniesta... Ninguno de ellos acudió a la llamada de la patronal de clubes para honrar su Gala, escaparate del campeonato que cada curso reparte jugosos dividendos entre todos ellos. El Madrid cumplió con Modric y Asensio; el Atlético, con Simeone, Godín y Oblak, ¿y el Barça? Con Bartomeu y un nutrido grupo de directivos. Ni un futbolista, ni una mínima representación de los agasajados. Luis Enrique, preguntado por las ausencias, justificó la suya: «No me han invitado». ¡Qué morro! El año pasado la Gala fue en Barcelona y «Lucho», uno de los premiados. No acudió. Ni siquiera puso la excusa de Woody Allen para evitarse la ceremonia de los Oscar: no toca el saxo.

A Luis Enrique no le gustan estos «shows» y la directiva sólo demuestra autoridad con el vestuario cuando toca el comunicado. La caseta del Barça tiene miga, como todas las de los equipos grandes, sólo que algunas son más gobernables que otras y la azulgrana debe ser el paraíso. Con los que juegan, ¡ojito!, aunque jueguen con fuego, que cualquier excusa es buena para echar tierra encima de la extemporánea fiesta del minuto 94. Sobró el botellazo, por supuesto, y sobraron los insultos previos a satanás en las puertas del infierno. Después el Comité de Competición ahondó en la herida y Tebas respondió lo que piensa sin pensar, quizá, lo que respondía. Gaspart, el directivo de la RFEF, se vino arriba; el club arremetió contra Tebas, echó tierra encima de su paternal autoridad y de la criticable celebración del 2-3. En el minuto 12, el Camp Nou reprobará al presidente de LaLiga y en el 17.14 ensalzará los valores de la Diada retorciendo la Historia. ¿Y el fútbol? Un día de éstos.