España

«Cordón sanitario» antiPP

Agitando el espantajo de la corrupción y cubiertos bajo el manto de la supuesta regeneración democrática, cuatro partidos de izquierdas de la Comunidad de Murcia – PSOE, IU, Podemos y UPyD– han anunciado la firma de un pacto preelectoral por el que se comprometen a no permitir que el PP repita en el Gobierno autónomo de la región a menos, claro está, que las urnas le otorguen la mayoría absoluta. Ciudadanos se había apuntado al principio pero por la noche Rivera desautorizó a su representante en Murcia. Las izquierdas murcianas, a las que probablemente imitarán las formaciones de otras comunidades autónomas, recurren al manido «cordón sanitario» contra el centroderecha español, tan obsesivo como equivocado. En primer lugar porque ya tenemos suficente experiencia democrática para desvirtuar la pretendida soberbia de la izquierda de arrogarse el derecho a otorgar los carnés de demócrata y, después, porque experimentos anteriores en Cataluña y Baleares demuestran que los ciudadanos castigan posteriormente en las urnas este tipo de acuerdos frentistas, que en nada contribuyen a la estabilidad política y al impulso de las condiciones económicas y sociales. Pero lo ocurrido en Murcia tiene, al menos, una lectura muy positiva, por cuanto clarifica el confuso escenario ideológico surgido a raíz de la crisis con la aparición de unos partidos políticos emergentes que se pretendían representantes de una nueva forma de hacer política o se presentaban como la respuesta taumatúrgica a todos los males del «régimen de la casta». Pues bien, los electores ya tienen suficientes elementos de juicio para conocer en qué parte del espectro ideológico se sitúa UPyD, o para confirmar que la supuesta gran transformación social de Podemos no pasa de la modesta aspiración a sustituir a Izquierda Unida en el papel de muleta del PSOE. Gana, asimismo, virulencia la batalla entre UPyD y Ciudadanos, cuyas diferencias programáticas se vuelven relevantes. Mientras, el PP se mantiene como el principal representante del centroderecha y en inmejorable posición para intentar recuperar el voto de muchos simpatizantes populares descontentos con la gestión del Gobierno y dolidos por los casos de corrupción, que en las encuestas declaraban un cambio de sufragio hacia un partido supuestamente afín, Ciudadanos, pero que ayer sólo hasta última hora no decidió retirar su apuntalamiento al candidato socialista. En definitiva, tanto el pacto de Murcia como el previsible apoyo –directo o indirecto– de Podemos y Ciudadanos a la investidura a la presidencia de la Junta a Susana Díaz, servirán para despejar el horizonte electoral y retratar a unos líderes y unos partidos que ven agotarse el tiempo de las ambigüedades y el populismo. Frente a las lisonjeras palabras, los hechos.

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