Opinión

El PSOE y la vieja política

La Razón
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Con la renuncia a su escaño de diputado y, de hecho, a dirigir la oposición al Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba confirmaba su marcha definitiva de la política y con ella se cerraba una etapa del PSOE, que, con todas sus sombras y dudas, seguía siendo un partido vertebrador de nuestro país.

La etapa de Rodríguez Zapatero inauguró una manera de hacer política definida como «postmoderna», en la que la acción de gobierno ya no se definía por ser de derechas o de izquierdas en el sentido clásico, sino por representar a grupos sociales concretos (mujeres, jóvenes, ecologistas, homosexuales, internautas...) y en la que se relegaba a un segundo plano un sentido de progreso colectivo y nacional. En ese contexto se formó una nueva generación de dirigentes socialistas que ahora aspiran a liderar un partido cuya militancia y estructura siguen teniendo como referencia los patrones del socialismo clásico con una fuerte presencia del Estado y comprometido con una visión de España integradora y reacia a los nacionalismos identitarios. Pero el socialismo español tiene un problema añadido y fundamental, que es el que afecta a la socialdemocracia europea y su modelo de desarrollo económico y social, que se ha demostrado insostenible tal y como fue concebido hasta la actual crisis económica. De todo esto, los candidatos que compiten en las primarias por alcanzar el liderazgo del PSOE no han incluido nada como tema principal de sus intervenciones, un asunto que, por más que venga de la «vieja política» esa «nueva política», que todos invocan pero nadie concreta, deberá afrontar a la fuerza porque es el que mayoritariamente preocupa, ya que tiene que ver con el bienestar general. El proceso de primarias abierto revela un hecho: ninguno de los tres candidatos despierta un interés especial en la ciudadanía. Según la encuesta que publicamos hoy, Eduardo Madina (34%) encabeza las preferencias, seguido por Pedro Sánchez (21,5%) y Pérez Tapias (8,3%), que coincide casi en el mismo porcentaje con el que sería mejor líder del PSOE. Lo cierto es que este proceso electoral de primarias internas sigue siendo heredero de la «vieja política» y del viejo aparato, de ahí que los consultados crean que los dos candidatos con más posibilidades siguen dependiendo de la correlación de fuerzas en el partido y no de la militancia, que, en definitiva, es quien debe elegirlos: los consultados creen que Rubalcaba apoya a Madina (28,3%) y Susana Díaz, a Pedro Sánchez (24%). Pero lo importante, lo que realmente está en juego, es la credibilidad como partido de gobierno, centrado y responsable de los grandes asuntos de Estado. La tentación izquierdista está ahí (un 36,3% cree que debe girar hacia posiciones más radicales), mientras que el centro izquierda sigue siendo una opción muy aceptada (34,7%). El PSOE está obligado a trabajar por el conjunto de España.