España necesita perfiles como el de Duran

La Razón
La RazónLa Razón

El presidente del comité de gobierno de Unió, Josep Antoni Duran, ha tomado una decisión que honra toda una trayectoria personal comprometida con los intereses generales, pero que, a nuestro juicio, supone prescindir de una figura forjada en la díficil fragua del consenso y la disposición al acuerdo con el adversario, cuando éste procura un beneficio superior al mero interés partidista. No están las cosas en Cataluña, tampoco en el resto de España, para que la sociedad se permita el lujo de perder a sus mejores políticos, a los que siempre, sin renunciar a sus convicciones, son capaces de abrir vías de entendimiento. Sin duda, el ya ex líder de Unió hubiera podido seguir desempeñando un papel importante –desde el mero peso de su autoridad– en la reconducción del catalanismo político hacia sus tradicionales posiciones de centralidad y acuerdo, hoy perdidas por la estéril arrogancia de Artur Mas, que con la división de la sociedad catalana y la radicalización política llevó a CiU a la ruptura y, en consecuencia, a la irrelevancia. Ciertamente, Unió, y con ella, Josep Antoni Duran, ha pagado muy caro el desconcierto en el cuerpo electoral provocado por el proceso separatista. Pero la Cataluña que representan no debería desaparecer de la vida política española.