Opinión

Margen merecido para España

La Razón
La Razón FOTO: La Razón

La Comisión Europea confirmó ayer que España dispondrá de dos años más, hasta 2016, para reducir el déficit público por debajo del 3% del PIB. La relajación del calendario fiscal es una decisión que permite no sólo una flexibilización decisiva para economías en recesión como la nuestra, sino que también liberará fondos para atender políticas de crecimiento. Que el déficit público pase del 4,5% al 6,3% supondrá este año entre 18.000 y 20.000 millones de margen para engrasar la economía y la actividad. Europa ha entendido con buen criterio que la rigidez a ultranza no recompensa los esfuerzos de países que como España han protagonizado el más importante ejercicio de consolidación fiscal que se recuerda en el Viejo Continente, sino que los castiga e hipoteca de forma injusta y poco inteligente. La decisión de la Comisión Europea hacia España –pero también con otros países como Francia u Holanda– no ha sido una gracia gratuita, sino la recompensa a un trabajo serio y responsable. Sin las políticas de ajuste y reforma tan ambiciosas y rigurosas, Bruselas no habría abierto la mano, sino que hubiera apretado el puño para dar un golpe en la mesa con un rescate y drásticos recortes sociales. No será así porque el Gobierno ha cumplido y se ha ganado la confianza, el respeto y el nuevo margen de maniobra. En este punto, el vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, valoró ayer que los planes de estabilidad presentados por el Gobierno cumplen las exigencias de Bruselas, y otro de los vicepresidentes de la Comisión, Antonio Tajani, apuntó que en España «se está trabajando bien». Obviamente, esa relajación para reconducir el déficit excesivo no es una finalidad en sí misma, sino el soporte imprescindible para avanzar hacia el cambio de ciclo y la creación de empleo a través de la intensa agenda reformista enunciada por el Gobierno la pasada semana. Las previsiones de Bruselas para España conocidas ayer, y que están casi en la línea de las del Ejecutivo, remarcan que la política es la correcta y que es preciso perseverar porque el tránsito será complejo. Conviene tener presente que los números comunitarios no han tenido en cuenta el nuevo catálogo de reformas del Gobierno que, según la propia Comisión, no tendrá un impacto negativo significativo sobre el crecimiento, pero sí uno positivo sobre el déficit, que equiparará los pronósticos de Bruselas a los de Madrid. Por tanto, el Ejecutivo está obligado a aprovechar el tiempo, acelerar el ritmo de los cambios y sacar partido de unos costes de financiación por debajo del 4% por primera vez desde 2010. Ayer aprobó la Ley de Cajas de Ahorro, que supone su despolitización y el regreso al modelo tradicional de negocio. Otro paso más en la buena dirección que nos permitirá recuperar el terreno que otros perdieron.