Galicia

Podemos comienza su travesía del desierto

La Razón
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Al partido de Pablo Iglesias se lo ha llevado la marea en Galicia. La amalgama de grupos, asociaciones de izquierda y partidos nacionalistas conocida como En Marea logró salvar el escollo final e incorporar a Podemos – in extremis–, casi en la madrugada del viernes al sábado. De esta manera, ambas irán juntas a las elecciones gallegas del 25 de septiembre, pero no coaligadas, sino que Podemos se diluye en el maremagnum galleguista. Pese a que el desacuerdo quedó patente tras la maratoniana negociación, en lo que todos estuvieron de acuerdo es en la figura providencial –para otros, los miembros de Podemos, más bien lo califican de entreguista–, de Pablo Iglesias. Él y nadie más puso fin a las discusiones y facilitó el pacto cuando se habían roto ya todos los puentes de un acuerdo y parecía claro que la izquierda radical acudiría a las elecciones por separado. En ese sentido, rezuma retranca la opinión de la candidata a la Xunta del BNG, Ana Pontón, quien se mostró «sorprendida» por que fuera Iglesias desde un tuit quien, al final, decidiese la fórmula de concurrencia. No hay de qué sorprenderse. Es el carácter personalista de Podemos: nada se hace sin que lo supervise su líder. Ahora toca replegar velas y compartir protagonismos. Mal que a algunos les pese.