Opinión

Monedero se burla de la opinión pública

La Razón
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Juan Carlos Monedero ha tardado un mes en comparecer para aclarar los ingresos por sus presuntos trabajos de consultoría a distintos gobiernos iberoamericanos. Tras lo escuchado ayer, podía haberse demorado dos, tres y hasta cuatro meses más. Nada habría cambiado. El dirigente de Podemos convirtió su presencia ante los medios en una suerte de mitin interminable –fiel a la mejor tradición castrista y chavista–, en el que se presentó como víctima de una «caza de brujas» orquestada por lo que denominó el «régimen del 78». El «intelectual», pues así se cataloga, llegó a justificar su silencio por «la virulencia de los ataques», que provocaron que se quedara sin palabras. El «todo es mentira» fue su único discurso, y se jactó de ser un ciudadano ejemplar. De sus manejos, los flujos de dinero bolivariano, los malabarismos fiscales, nada de nada. Monedero no presentó el contrato ni el informe por el que cobró 425.000 euros, alegando que eran «confidenciales», y el único documento exhibido fue una factura hecha por su empresa. Habló de que ésta, Caja de Resistencia Motiva2, firmó el contrato de asesoría, y no él, pero, de acuerdo con su relato, los trabajos se realizaron en 2010, tres años antes de la creación de la sociedad. La aparición de Monedero resultó una burla descomunal que le incapacita para ejercer cualquier responsabilidad pública. Habló, sí, para empeorar su situación.