Muchos nervios y pocas explicaciones

La Razón
La RazónLa Razón

La comparecencia del ex interventor general Manuel Gómez por el escándalo de los ERE se convirtió en un testimonio de cargo contra la Junta de Andalucía, con Chaves y Griñán a la cabeza. La tensión en las filas del PSOE por la deriva de la instrucción ha descompuesto a más de uno. El número dos del partido, Mario Jiménez, pidió ayer que el caso fuera investigado ya por el Tribunal Supremo. La disparatada solicitud describe la ansiedad de un partido atrapado, que se aferra a la ley del silencio en lugar de rendir cuentas.