RTVE: partidismo sin complejos

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A nadie que haya seguido la trayectoria del líder de Podemos, Pablo Iglesias, se le escapa la importancia que éste atribuye a los medios de comunicación audiovisuales como instrumento de la acción política e ideológica. Incluso ha llegado a afirmar que los «medios de comunicación son los nuevos partidos». De ahí el inusitado interés que demuestra Iglesias en colocar a una figura de su cuerda al frente de RTVE, incluso si ello deja, por el mero peso de la evidencia, en papel mojado la tan cacareada «despolitización» del ente público que reclamaba el PSOE. En definitiva, que en la elección del nuevo presidente de RTVE estamos asistiendo a una exhibición de partidismo sin complejos como no se recuerda en España, en la que Iglesias lleva la batuta y propone y aventa nombres de candidatos sin el menor respeto a la discreción que se supone a cualquier oferta laboral. El problema es que el voluntarismo de Iglesias, con la aquiescencia de Sánchez, ha tropezado con el rechazo de los trabajadores del ente, que piden, más que un ideólogo de cabecera, un gestor para una empresa pública con 6.000 trabajadores y mil millones de euros de presupuesto, y con la reticencia de los socios del PNV y ERC, enterados por la Prensa.