Opinión

Una cuestión de estado sine díe

La Razón
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El día mundial contra la violencia de género es un reclamo especial para centrar el foco en una tragedia que ha asolado a miles de familias españolas. Una jornada para remover conciencias y generar respuestas. España, como buena parte de los países de su entorno, padece un drama que ha costado la vida a 972 mujeres desde que hay estadísticas en 2003. Este año otras 44 víctimas han engrosado esa lista oprobiosa a manos de salvajes desalmados convertidos en sus parejas o exparejas.

A ellas hay que sumar los 27 menores asesinados según los registros que arrancaron en 2013. Y otras miles de vidas destrozadas, troceadas por el pánico y la coacción, que no son recogidas en las estadísticas. Es cierto que reseñamos demasiados días teñidos de negro en el calendario, pero también lo es que los extraordinarios esfuerzos desarrollados por las administraciones han producido avances en la atención de las víctimas, el castigo a los culpables, la prevención de los crímenes y la concienciación social.

Progresos, claro, insuficientes porque las cifras son inaceptables. Lo prueba no sólo el número de víctimas y denuncias, sino también la alarmante incidencia creciente entre los adolescentes que, cuando no toleran la violencia, maltratan directamente. Es una cuestión de estado sin fecha de caducidad.