Religión

«Como anillo al dedo»

Así considera el Papa que se ajusta el mensaje de la Iglesia al deseo de familia que permanece vivo en todos, particularmente en los jóvenes. Parece que justificar esta convicción es el objetivo de la exhortación Amoris Laetitia. Me atrevo a «desobedecer» al Papa, que pide una lectura reposada de su escrito, con el fin de ofrecer unas primeras claves que contribuyan a su lectura.

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1. El bien de la familia interesa a todos y nos afecta a todos. Francisco es consciente de estar afrontando una cuestión que interesa a toda la humanidad, no solo a los católicos.

2. El mensaje de la Iglesia sobre la familia es «evangelio». Literalmente, porque ver cumplido el deseo de familia es una «buena noticia» para quien lo tiene. Pero también en sentido más «teológico»: todo lo que dice el Papa se basa en el evangelio de Jesucristo, tal y como lo ha ido comprendiendo la Iglesia a lo largo de su historia y como lo comprende hoy a la luz de las enseñanzas de los papas más recientes.

3. Pedagogía positiva: en una sociedad en la que la familia es atacada por diversas ideologías (en nuestro contexto europeo, la de género es la más evidente) y en la que los modelos de convivencia son muy diversos e inestables, Francisco prefiere destacar las «semillas de bien» que puedan encontrarse en cada situación, por difícil que sea, para desde allí acompañar hacia la vida familiar plena.

4. Primacía de lo concreto: las enseñanzas de Jesús y de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia deben ser vividas por cada familia en su particular situación. Por ello, el Papa se preocupa de entrar en los pormenores del desarrollo concreto de la vida real de cada familia y por iluminar las distintas situaciones en que pueden encontrarse los matrimonios.

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5. Primacía de la gracia: más importante que las dificultades es la ayuda de Dios, que se hace presente en el sacramento del matrimonio y que acompaña a las familias. Por eso el ideal cristiano es posible y la enseñanza de Francisco marcadamente optimista.

6. Cercanía incondicional: no hay situación familiar en la que la Iglesia no quiera acompañar y ayudar: noviazgo, primeros años, fracasos, sufrimiento y muerte...

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En definitiva, un texto del Papa que es fuente de luz y de esperanza bien concreta y realista tanto para las familias como para quienes quieran apoyarlas en su camino.

*Universidad Eclesiástica San Dámaso