El Papa canonizará a Teresa de Calcuta en el Año de la Misericordia

Imagen de 1978 en la que Madre Teresa mece a un niño que había perdido un brazo en un orfanato de Calcuta
Imagen de 1978 en la que Madre Teresa mece a un niño que había perdido un brazo en un orfanato de Calcuta

Se baraja el 4 de septiembre de 2016. Aunque para ser santa es necesario que haya hecho un segundo milagro, el Papa puede omitir esta obligación.

Madre Teresa de Calcuta podría ser canonizada por el Papa Francisco el 4 de septiembre de 2016, que se convertirá en uno de los eventos más destacados del Jubileo de la Misericordia convocado por el Pontífice argentino. Después de que los diarios italianos desvelaran ayer la posible fecha y la celebración de esta ceremonia, de importancia sustantiva para los católicos, el portavoz vaticano, el jesuita Federico Lombardi, aseguró que se trataba sólo de una «hipótesis de trabajo».

«No hay ninguna confirmación oficial», remarcó Lombardi, recordando que la causa de canonización de la religiosa de origen albanés aún sigue abierta, por lo que resulta «prematuro» hablar sobre una fecha establecida en la que el Pontífice eventualmente la declararía santa. Tanto «La Repubblica» como «Corriere della Sera», los dos principales diarios italianos, aseguraron que el arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, habría comentado con los responsables municipales de Roma la fecha de la canonización de esta monja que dedicó su vida a trabajar con los más desfavorecidos.

Beatificada en 2003 sólo seis años después de su fallecimiento, por lo que hizo falta una dispensa por parte de san Juan Pablo II, para que Madre Teresa fuese canonizada se necesitaría en principio que se produjera un milagro gracias a su intercesión. Francisco podría acelerar los plazos omitiendo esta obligación y proclamarla santa por considerar que cuenta con un amplio respaldo popular. No sería la primera vez: en sus dos años de pontificado ya ha impulsado ocho canonizaciones sin necesidad de que estuvieran respaldadas por un milagro.

Encargado por el Papa de organizar el Jubileo de la Misericordia, cuyo comienzo está fijado para el próximo 8 de diciembre, Fisichella habría explicado además a las autoridades italianas que con motivo de este evento serán trasladadas a Roma las reliquias de san Pío de Pietralcina, más conocido como Padre Pío, al que san Juan Pablo II elevó a la gloria máxima de los altares en 2002. Los restos de este célebre fraile capuchino están expuestos para la veneración de los fieles en San Giovanni Rotondo, en el sur de Italia. Es uno de los santuarios más visitados de todo el orbe católico.

Entre las más de 4.500 religiosas de las Misioneras de la Caridad presentes en 133 países, la noticia de la posible canonización de su fundadora fue acogida con cautela. «Nosotras no tenemos televisión y no hemos sabido nada cierto, sólo hemos oído rumores», explicaba sor Lucia, una monja italiana perteneciente a esta congregación. «Se lleva años hablando de que Madre Teresa va a ser declarada santa. Si finalmente se produjese este evento y tuviera lugar durante el Jubileo de la Misericordia convocado por el Papa, sería algo muy hermoso, pero somos prudentes. Hay que esperar a que el Vaticano lo anuncie de forma oficial», comentaba Sor Lucía.

Como han venido haciendo desde los tiempos de Madre Teresa, las religiosas de esta congregación siguen dedicadas en cuerpo y alma a los pobres también durante el pontificado de Francisco. Incluso están presentes en algunas de las iniciativas personales que ha tomado Jorge Mario Bergoglio con los desfavorecidos que tiene más cerca: los indigentes que duermen en los soportales de la zona en torno a la plaza de San Pedro. Junto a otras realidades eclesiales y a voluntarios, estas monjas gestionan el servicio de duchas que el Vaticano ha puesto a disposición de los «sin techo» en los baños de la columnata de Bernini. Los indigentes que disfrutan de este servicio disponible los lunes, jueves y sábados ya se han acostumbrado a ver a las religiosas con el particular sari blanco con rayas azules que popularizó la beata y, tal vez, también pronto santa.