«El Papa me ha recordado los ejercicios espirituales que nos dio en Madrid»

JOSE MANUEL ESTEPA/ CARDENAL EMÉRITO CASTRENSE

Quiso estar a su lado. De aquellos que dejaron de compartir su experiencia al frente de la Iglesia durante las congregaciones generales, pero que no entraron en la Capilla Sixtina para respaldar su elección como Pontífice. Ayer el Papa Francisco se reunió con el Colegio Cardenalicio, en un encuentro en el que tuvo especialmente presente a los purpurados de más de 80 años que se han desplazado a Roma para la preparación del cónclave. Entre ellos se encuentra el cardenal español Manuel Estepa. Incansable, firme en sus convicciones y con una disponibilidad que no entiende de achaques ni catarros, el arzobispo emérito castrense, de 87 años, atendió ayer a LA RAZÓN. «Al nuevo Papa le conozco desde hace años. Precisamente cuando nos hemos saludado, se ha acordado perfectamente de mí y de la última vez que nos encontramos, que fue en los ejercicios espirituales que nos dirigió a los obispos españoles, en Pozuelo de Alarcón, hace seis años. Tiene una memoria impresionante porque me ha destacado cómo me recordaba sentado en el primer banco escuchándole atentamente».

«La vejez es la sede de la sabiduría»

De la misma manera, valora de forma positiva el hecho de que el Santo Padre defendiera que «la vejez es la sede de la sabiduría de la vida», precisamente ante un foro como el del Colegio Cardenalicio: «Ha adaptado muy bien el discurso al aforo en el que se encontraba. Ha hablado ante un senado que representa la tradición de la Iglesia, no ante un grupo de sacerdotes jóvenes». Preguntado por el balance de estos días de «mudanza» en la Iglesia, el cardenal Estepa asegura que la victoria de Jorge Mario Bergoglio «no ha supuesto para mí una sorpresa porque es una figura de referencia muy destacada del ámbito latinoamericano y español, aunque sí es cierto que se aventuraba como previsible un Papa de otro continente que no fuera el europeo», reflexiona este jienense sobre la elección del nuevo Pontífice, del que destaca «el acierto que ha supuesto que haya escogido llamarse Francisco tomando como referencia a una figura de colosal importancia que supuso una renovación dentro de la Iglesia, una renovación que pasa por el cambio en uno mismo y no por pasar la factura al otro. Además yo le tengo especial cariño a San Francisco de Asís, porque la primera vez que vine a Roma cuando era un muchacho, lo hice a pie en una peregrinación desde Asís».

Un hombre de comunión, de profunda fe y de amplia visión. Éste fue el perfil que dibujaba hace unas semanas, antes de que comenzara el cónclave. Y a juzgar por la elección del cardenal Bergoglio, Estepa no erró en el currículum que planteaba. Ahora, con el nombre de Francisco sobre la mesa, el arzobispo emérito castrense le define como «un hombre lleno de fe que además posee un gran sentido de servicio a la Iglesia», como ha demostrado al frente de una de las diócesis más populosas de América Latina como es la de Buenos Aires. Otro de los rasgos que ha destacado del Papa Francisco es precisamente la esperanza que manifiesta en cada una de sus intervenciones. Eso sí, se muestra cauteloso a la hora de evaluar los retos y desafíos con los que se encuentra ahora que ha tomado las riendas de la Iglesia: «No soy yo quien para interpretar y adelantar lo que él mismo irá diciendo y planteando. Pero está claro que está haciendo un llamamiento a volver al anuncio del Evangelio en su esencia y pureza. Y esto exige que el cristiano viva esta pureza, que lo haga desde el encuentro con la comunidad de creyentes y siempre tomando como referencia la Buena Noticia».