El Papa: «No cerremos nunca la puerta de la reconciliación»

El Papa Francisco, junto a los 17 nuevos cardenales, clausura la Puerta Santa de San Pedro y pone fin al Jubileo de la Misericordia

El Papa Francisco cierra la Puerta Santa de San Pedro tras pronunciar la oración de clausura
El Papa Francisco cierra la Puerta Santa de San Pedro tras pronunciar la oración de clausura

El Papa Francisco, junto a los 17 nuevos cardenales, clausura la Puerta Santa de San Pedro y pone fin al Jubileo de la Misericordia

«Este Año de la misericordia nos ha invitado a redescubrir el centro, a volver a lo esencial». Con estas palabras el Papa Francisco definió ayer el Jubileo que durante casi un año ha llevado la esperanza a los más débiles, necesitados y heridos de la sociedad, como Francisco ha recordado en diferentes ocasiones. El Pontífice clausuró ayer el Jubileo de la misericordia al cerrar la Puerta Santa –símbolo de perdón y conversión– de la Basílica de San Pedro en una misa a la que asistieron aproximadamente unas 70.000 personas y que estuvo concelebrada por los 17 nuevos cardenales que el Pontífice creó el día anterior en el Consistorio.

Expectación máxima por el final de uno de los eventos más importantes de la historia de la Iglesia, siendo además el primer Año Santo que no se ha centrado solo en Roma y el Vaticano, ya que por deseo de Francisco se ha podido «ganar» en todas las diócesis del mundo. Aún así, se calcula que al menos unos 22 millones de personas han atravesado la Puerta Santa de la basílica vaticana a lo largo de estos meses.

La celebración comenzó con una procesión al tiempo que el himno oficial del Jubileo «Misericordiosos como el Padre» sonaba mientras los fieles esperaban la llegada del Papa. En el atrio de la basílica, Francisco pronunció la oración del rito de clausura: «Mira con bondad a la Iglesia recogida en oración al concluir este Año Jubilar. Al reconocer los dones de gracia recibidos y animados a testimoniar, en las palabras y en las obras la ternura de tu amor misericordioso, cerramos la Puerta Santa».

En un profundo silencio, el Papa se acercó y oró unos segundos ante la Puerta para cerrarla a continuación y proseguir con la misa. «Aunque se cierra la Puerta Santa, permanece siempre abierta de par en par para nosotros la verdadera puerta de la misericordia, que es el Corazón de Cristo», dijo en la homilía.

Bergoglio aseguró que este año de misericordia «nos llama a mirar al verdadero rostro de nuestro Rey, el que resplandece en la Pascua, y a redescubrir el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es acogedora, libre, fiel, pobre en los medios y rica en el amor, misionera».

Una vez más recordó lo que ha venido repitiendo en diferentes ocasiones a lo largo de todo el año: que «la misericordia» lleva también a renunciar «a los hábitos y costumbres que pueden obstaculizar el servicio al reino de Dios». Por ello, invitó a pedir la gracia «de no cerrar nunca la puerta de la reconciliación y del perdón, sino de saber ir más allá del mal y de las divergencias, abriendo cualquier posible vía de esperanza».

El Papa invitó a que todos los cristianos infundan «esperanza» y den «oportunidad» a los demás. Algo que, en su opinión, sólo es posible si se acoge «personalmente» a Jesús y se le reconoce como «el Señor de nuestra vida».

Por otro lado, también advirtió del peligro que suponen el «poder» y el «éxito» que se presentan en nuestra vida «como un camino fácil y rápido». Sin embargo, debemos recordar que, a diferencia de nosotros, «Jesús está dispuesto a borrar por completo y para siempre el pecado, porque su memoria, no como la nuestra, olvida el mal realizado y no lleva cuenta de las ofensas sufridas. Dios no tiene memoria del pecado, sino de nosotros, de cada uno de nosotros, sus hijos amados. Y cree que es siempre posible volver a comenzar, levantarse de nuevo».

Al acabar la misa, el Pontífice presidió el Ángelus y agradeció a todos aquellos que han permitido que el Año Santo se desarrollase sin ningún tipo de problema, en especial a los que componen las fuerzas de seguridad y a los enfermos y ancianos «que han orado incesantemente ofreciendo también sus sufrimientos por el Jubileo».

El Papa anima a vivir el perdón

Al término de la misa el Papa Francisco firmó la nueva Carta Apostólica «Misericordia et Misera» que se hará pública hoy. En la nueva Carta Apostólica, el Papa Francisco invitará a toda la Iglesia a vivir la misericordia con la misma intensidad con la que lo ha hecho durante el Jubileo. Francisco de esta manera no quiere poner punto final a que la misericordia se viva con todos sus matices en la Iglesia y propone que el Jubileo haya sido tan sólo el inicio.