La renuncia de Benedicto XVI

«Estamos viviendo un momento histórico»

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«Estamos viviendo un momento histórico»larazon

Miles de peregrinos rezaron emocionados con el Papa en su último Ángelus

CIUDAD DEL VATICANO- «Benedicto XVI, otra vez Papa». Además de cariño, también destilaban humor algunas de las pancartas que mostraban ayer los más de 100.000 peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro del Vaticano para rezar el último Ángelus dominical del pontificado de Joseph Ratzinger. Sostenían el cartel con este texto un grupo de jóvenes italianos, tan encantados con los casi ocho años de Benedicto XVI como sucesor de San Pedro que se atrevían incluso a pedir con sorna a los cardenales electores que lo reeligieran en el próximo cónclave.

Entre la multitud reunida en la plaza de San Pedro se escuchaba una babel de lenguas que mostraba la universalidad del catolicismo. Había, por supuesto, españoles, como el grupo de jóvenes de 17 y 18 años del instituto Trinidad Sansueña de Córdoba. «Es muy emocionante poder participar en el último Ángelus del Papa. Es algo histórico», contaba Natividad, una estudiante que llevaba al cuello su cámara de fotos para llevarse un recuerdo del momento. Alterado cuando se abrió la ventana desde la que el obispo de Roma se iba a dirigir en unos minutos a los fieles, Jorge, otro de los alumnos de este centro, decía que le daba pena que el Papa renunciase, según él, porque las presiones de la Curia no le hayan dejado gobernar. A su lado, otro de los muchachos recordaba que Benedicto XVI tiene 85 años y que, a esa edad, lo que te pide la vida «es descansar».

Cuando el Pontífice empezó a hablar, la plaza de San Pedro se sumió en un impresionante silencio. «Cállense ustedes ya», le decía una señora de mediana edad a dos amigos que comentaban la renuncia. El ambiente de recogimiento dio paso al rugido a intervalos de distintas partes de la multitud cuando el Papa saludó en los diversos idiomas. Entre aquellos a los que Benedicto XVI se dirigió en español había un grupo de jóvenes sacerdotes de nuestro país que estudian en las universidades romanas.

Tras discutir entre risas quién debe hablar con el periodista, el elegido, Carlos Rodríguez, de la archidiócesis de Sevilla, decía que la renuncia del Papa al pontificado hay que entenderla con todo su significado, ya que Ratzinger «no da puntada sin hilo». «Ha tomado su decisión después de meditarla mucho, pues él es un hombre de oración», opinaba. Uno de sus compañeros, el padre Gabriel, afirmaba que el Pontífice con su gesto ha dado una señal a todos. «El Papa no ha renunciado al gobierno de la Iglesia por incapacidad. Ha reconocido con una enorme humildad que ahora hace falta alguien con más fuerza para llevar el cayado de la Iglesia. Esto nos enseña a todos que no hay que aferrarse a los cargos».

Durante los ocho años de su pontificado, decía el padre Gabriel, Benedicto XVI no ha dejado en ningún momento de ser aquel «humilde trabajador en la viña del Señor» al que se refirió en su primera aparición pública tras ser elegido Papa. «Para nosotros es muy emocionante estar en su último Ángelus. Vendremos también el miércoles para verle y despedirle en su última audiencia pública», reconocía el padre Carlos.