«Ha merecido la pena caminar de la mano de Santa Teresa de Jesús»

La Eucaristía contó con la presencia de los cardenales Ricardo Blázquez y Antonio Cañizares
La Eucaristía contó con la presencia de los cardenales Ricardo Blázquez y Antonio Cañizares

El cardenal Blázquez clausuró ayer en Ávila los actos del V Centenario de su nacimiento.

Una vez que el Año Teresiano por el V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús llega a su término, resulta casi imposible hacer balance de todo lo que ha supuesto para la Iglesia y para la sociedad un acontecimiento que, entre otras cosas, ha devuelto a la santa andariega al lugar que se merece. Fueron muchos los encuentros, congresos, celebraciones y peregrinaciones. De ello puede dar fe la ciudad de Ávila, convertida en santuario durante 12 meses. Ayer, la ciudad de la muralla vivió la gran fiesta de su hija más universal y la clausura del Año Teresiano. «Ha merecido la pena ponernos en camino», señaló ayer en la homilía ante miles de fieles el cardenal arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez, junto al que concelebraron numerosos obispos, entre los que se encontraban el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares Llovera, y el obispo de Ávila, Jesús García Burillo.

«Hemos quedado sorprendidos por la capacidad de convocatoria de Santa Teresa y hemos reavivado en la Iglesia y en la sociedad el mensaje inmarcesible que continúa emitiendo. ¡Qué regalo nos hizo Dios al darnos a esta mujer genial! Ávila ha quedado para siempre ennoblecida con su nacimiento, con su vida y con su obra», añadió Blázquez ante los miles de fieles que abarrotaron laPlaza de Santa Teresa.

Para el purpurado abulense, aunque el Año Teresiano ha concluido, sigue siendo «tiempo de caminar al encuentro con Jesucristo, el amigo que no falta». «Es tiempo de caminar hacia las periferias geográficas y humanas como hermanos y apóstoles. Es tiempo de caminar hacia el corazón de la Iglesia, nuestra casa y hogar. Es tiempo de caminar, como hijos pródigos, al encuentro con el Padre que nos espera, que hace fiesta por el retorno, que nos restituye a la condición de hijos. Es tiempo de caminar al Año de la Misericordia de Dios, convocado por el Papa Francisco, que se abrirá el día 8 de diciembre. Las primeras palabras de la Bula culminan lo que hemos venido diciendo: “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre’’». Sus últimas palabras fueron para pedir a la Santa su intercesión ante el Sínodo de la Familia.