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Misterioso robo en «casa Romanones»

Este mismo mes los sacerdotes que vivían en el chalé denunciaron la sustracción de varios ordenadores

«No niego que pudieran practicar sexo, pero me cuesta creer que fueran unos pederastas». Es la primera frase de la señora que vive puerta con puerta con la casa donde presuntamente el denominado «clan de los Romanones» abusaba de menores. A los vecinos de Pinos Genil (Granada) les ha cogido por sorpresa la noticia. «El registro del lunes congregó a varios agentes y coches de Policía», explica un vecino. Un registro que seguramente se vio complicado por el misterioso robo que los sacerdotes denunciaron este mismo mes. Según aseguraron, se habían llevado los ordenadores.

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Los vecinos aún no pueden creerse que en «la casa de los curas» –donde residían esporádicamente unos 10 hombres– se cometieran las tropelías que han relatado ya los dos jóvenes que han denunciado las actuaciones del clan. «Los fines de semana solían venir dos o tres chicas de unos 20 años, pero siempre hemos pensado que eran familia», dice una vecina mientras otro señor asiente.

No todos los asiduos a la mansión «Romanones» eran sacerdotes. Así, Sergio Quintana Muñoz, el profesor de Religión del IES Alonso Cano en Dúrcal (Granada), también detenido, pasaba estancias periódicas en el lujoso chalé, según aseguraron vecinos al mostrarles una imagen del docente. Una de las mujeres de la zona más escépticas con la información publicada sobre Román Martínez Velázquez de Castro y su séquito relata que «son unas personas muy serviciales y buenos vecinos». Los «Romanones» pasaban en la casa dos o tres días en invierno y varias semanas seguidas en verano, según recuerdan los vecinos. En el chalé, llamado Las Cumbres, nadie recuerda ver a menores, al menos en los últimos años, pero sí un trasiego constante de gente. El pasado 31 de octubre hubo más movimiento que nunca en la casa. «Había varios coches, pensaba que había una fiesta de Halloween», comenta otra vecina. Sin embargo, le extrañó que nadie llevara disfraz. «Vi entrar a más de 20 personas, todos eran hombres de más de 40 años. Era muy raro, pero no sabía que era una casa de curas por ese entonces», añadió.

La mansión de Pinos de Genil no es la única casa donde pudieron cometerse los presuntos abusos. Además del dúplex situado en la costa salobreña, donde el joven que denunció los abusos ante el Papa apuntó que había sido vejado, Román Martínez tiene otra propiedad a su nombre en la ciudad de Granada. Allí comenzó a vivir hace 33 años, cuando se construyó el edificio, pero ya no reside en este lugar. «Pasaba a buscar el correo», recuerda una señora que le vio recoger cartas hace algo más de un mes. «Nosotros nunca hemos oído nada extraño», se apresura a decir una vecina. Pero algunos de los residentes en el edificio recuerdan que en la vivienda han pasado largas estancias jóvenes universitarios, pero «no menores». «Román me dijo que ayudaba a los chicos de otros lugares de Andalucía que venían a estudiar a la universidad, era algo que parecía normal», comentó una vecina. El sacerdote, retirado de su parroquia desde el mes de agosto cuando el arzobispo de Granada tuvo constancia de los presuntos abusos, abría las puertas de su casa a los jóvenes que iban a la universidad hasta que encontraran un lugar donde residir. Además, «una sobrina suya estuvo viviendo aquí mientras estudiaba, hace más de dos años», explica la presidenta de la comunidad. En la casa sacerdotal junto a la parroquia de San Juan María Vianney, vecinos del barrio del Zaidín también veían entrar a varias personas como Manuel Morales Morales y a Francisco José Campos, los otros dos curas detenidos el lunes, pero «no pensamos en nada extraño», comentó el camarero del bar situado frente al portal.

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Los secretos del tenebroso chalé de los religiosos

La «casa de los curas» es una propiedad perteneciente a los tres detenidos del clan, sin embargo, unas 10 personas iban con asiduidad. «Los Romanones» recibieron una herencia de una anciana granadina, lo que les ha permitido tener varias viviendas, entre ellas, el lujoso chalé de Pinos de Genil, que cuenta hasta con piscina, y donde presuntamente se cometieron los abusos a menores.

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Román Martínez, sin pisar su parroquia desde agosto

Apenas ocho personas acudieron ayer a misa en la parroquia de San Juan María Vianney, en el barrio del Zaidín (Granada). Desde el pasado mes de agosto no se ve por la iglesia a Román Martínez, ya que fue retirado cautelarmente por el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, como estipulan los protocolos de la Santa Sede. Sin embargo, los vecinos nunca supieron la razón de su fugaz huida. Ahora la misa la celebra un párroco más joven, que siempre ha estado muy cerca del presunto pederasta, según cuentan los vecinos. Casi ningún feligrés quiere comentar la detención de «Don Román». «Es que es un hombre muy formal, parecía que no tenía maldad», dice de pasada una señora. Hay mucho dolor en el barrio. Y es que muchos de los vecinos llevaban a su hijos a catequesis a la parroquia y no pueden evitar pensar en sus pequeños y si pudieron o no sufrir algún tipo de abuso.