Se espera que el nuevo portal de donaciones de la Iglesia facilite el sostenimiento de proyectos permanentes

Con el portal “donoamiiglesia.es” se persigue “poner un camino hacia el futuro de la financiación y sostenimiento de la Iglesia”,

La Iglesia viaja en el tren de la modernización y ha vuelto a demostrarlo, esta vez en lo que a cuestiones económicas y puramente prácticas se refiere. Si antes la máxima aportación que podíamos hacer con un clic era el 0,7% de nuestra declaración de la renta, ahora es posible colaborar, tanto de manera puntual como mediante suscripción, a través del nuevo portal de donaciones, una iniciativa en la que la Iglesia de España es pionera y que “demuestra la unidad de sus obispos y su conexión con la realidad”, pues responde a un anhelo de adaptación al siglo XXI.

Aunque no existe una obligación para llevar a cabo este proceso, en palabras de Fernando Giménez Barriocanal, Vicesecretario para Asuntos

Económicos de la Conferencia Episcopal, “nace del compromiso con la transparencia”. Es una manera de que las parroquias rindan cuentas -ya colaboran auditoras como KPMG y PwC- sobre todo a sus fieles. Asimismo, con el portal “donoamiiglesia.es” -en el que, gracias a un acuerdo con el Banco Popular, no se cobrarán comisiones- se persigue “poner un camino hacia el futuro de la financiación y sostenimiento de la Iglesia”, pues facilita las suscripciones, que aportan estabilidad. Y es que, ha precisado, “la Iglesia no es una empresa que tenga que obtener un superávit, el dinero es un medio y no un fin”: si dispone de más recursos, podrá atender a más necesidades y, para mantener proyectos estables, es necesario que la financiación lo sea.

De todos modos, Barriocanal ha considerado oportuno recalcar que no se prevé con esto sustituir los sistemas ya existentes: “Es un portal para sumar, no para dividir”. Los donantes que accedan deberán especificar a qué parroquia o diócesis desean que se destine su aportación, o si es la Conferencia Episcopal el receptor pretendido, además de si se trata de un donativo puntual o una suscripción mensual. Al final del año, los particulares recibirán también el certificado que permita la desgravación fiscal correspondiente: un 30% o un 35%, en el caso de que se trate de un donativo recurrente, es decir, que ha aumentado o se ha mantenido a lo largo de tres ejercicios.