Salud

Un plan de genéricos para 2020

Comienza un nuevo año repleto de retos y novedades para el sector de los medicamentos genéricos. Un 2020 que estará marcado por el desarrollo del llamado Plan de acción para fomentar la utilización de los medicamentos reguladores del mercado en el Sistema Nacional de Salud (SNS): medicamentos biosimilares y medicamentos genéricos, una iniciativa del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en coalición con las consejerías territoriales homólogas de la que ya conocemos ciertas bases.

En la segunda mitad de 2019 los diferentes agentes implicados hemos recibido un borrador del texto, cuyo planteamiento inicial, positivo a nuestro entender, está orientado a promover la implantación de medidas que refuercen la posición de los medicamentos genéricos y biosimilares (por fin diferenciados desde el punto de vista legislativo) y a facilitar su penetración en el mercado.

El principal objetivo de esta estrategia no es otro que permitir que estos productos sigan siendo una herramienta eficaz de regulación de precios en el Sistema Nacional de Salud. No debemos olvidar que a través de esta vía los medicamentos genéricos de inicio reducen su precio hasta un 40% generando ahorros de más de 1.000 millones de euros anuales en la factura farmacéutica del Estado.

Aeseg comparte la oportunidad de este plan, el diagnóstico y el análisis del entorno que realiza. También estima positivos objetivos específicos como el fomento progresivo de la prescripción por principio activo (PPA) y el diseño de acciones de formación e información que sirvan para dar visibilidad al genérico. También propone hallar fórmulas posibles que sirvan para agilizar ciertos trámites burocráticos con las agencias reguladoras, de tal manera que se pueda facilitar y agilizar la llegada de ciertos productos al mercado.

Éstas son algunas de las peticiones que llevamos años solicitando desde Aeseg para potenciar a sus empresas asociadas, cuyo crecimiento lleva estancado desde 2015 en un 40% del total de unidades vendidas y en el 21% de la facturación recaudada por la venta total de medicamentos de prescripción. Mientras, la media de la Unión Europea supera el 60% en unidades vendidas y el 25% en valores, unas cifras que deberían ser el objetivo a lograr por España.

Por ello, nos complace saber que desde las administraciones públicas existe la voluntad de mantener vivo un sector arraigado al territorio español, comprometido con el PIB nacional. Siete de cada diez medicamentos genéricos que se consumen en España se fabrican dentro de nuestras fronteras y su producción, su I+D+i, su distribución, venta, etc. dan trabajo a unas 37.000 personas de forma directa e indirecta.

Aún así, el Plan de genéricos incluyen otras fórmulas orientadas al mero ahorro y por ello confiamos que, en la versión definitiva, se sustituyan por auténticas medidas progenéricas.

Un ejemplo es el cambio normativo que propone para dar exclusividad de comercialización a aquellos laboratorios que bajen sus precios por debajo del de referencia, aunque sean o no fabricantes de genéricos y estén o no localizados en España.

Sabemos que cualquier acción que esté orientada a otorgar la exclusividad de comercialización a una única compañía o a pequeños grupos, de una manera independiente al plazo asignado, lleva aparejado un alto riesgo de desabastecimiento, máxime con la delicada situación por la que atraviesan Europa y España y que se podría evitar con acciones que faciliten la libre participación de todas las compañías ofertantes. Además, limitaría la función del farmacéutico a la de mero dispensador, infravalorando su trabajo como agente sanitario, y lastraría las cifras de producción y ventas de la mayoría de los fabricantes nacionales de genéricos.

Otro ejemplo es el de la anulación o compensación de los descuentos hechos por los laboratorios de genéricos a las farmacias comunitarias por dispensación, permitidos por la normativa vigente. El plan aboga por un sistema de “clawback”, es decir, de la devolución de esos descuentos a las arcas del Estado, poniendo en peligro la sostenibilidad de nuestro actual modelo de farmacia. Y, por otra parte, dejando a los laboratorios de genéricos sin argumentos de competencia que les hagan diferenciarse del producto de marca que ya ha finalizado su periodo de exclusividad de patente.

Entendemos que estas propuestas no deberían estar recogidas en un Plan de fomento de medicamentos genéricos ya que son meras medidas recaudatorias que convendría consensuar previamente con el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos, sobre todo porque un número importante de farmacias se quedarían sin una herramienta útil para garantizar su sostenibilidad financiera. Perder este beneficio desembocaría, muy probablemente, en el cierre de muchas farmacias de viabilidad económicamente comprometida (VEC), localizadas en zonas rurales y despobladas. Un servicio público difícilmente sustituible al que hay que mimar para que no desaparezca.

Desde Aeseg, hemos elaborado una serie de propuestas siguiendo las recomendaciones de su Consejo Asesor y algunas de las consideraciones recogidas en los informes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y del Comité Asesor de la Financiación de la Prestación Farmacéutica (CAPF).

Así, desde la Aeseg se ha planteado una serie de propuestas en 2019 y que mantendrá de cara a 2020, encaminadas fundamentalmente a marcar una clara diferencia de precio o condiciones de dispensación entre las marcas y genéricos con el fin de lograr un auténtico crecimiento del sector estancado desde el año 2015.

No se puede olvidar el papel de los genéricos en la regulación de precios y en la economía española. Un sector de vanguardia que la sociedad y las administraciones sanitarias necesita atesorar también a medio y largo plazo.