Los profesionales lamentan el escaso liderazgo del Ministerio de Sanidad

Enfermería, médicos, farmacéuticos y el resto de los sanitarios piden una inyección financiera y una reforma estructural del Sistema Nacional de Salud

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, participa en un acto electoral del PSE junto a la candidata, Idoia Mendia.
El ministro de Sanidad, Salvador Illa,acompañó el pasado viernes a la candidata del PSE a lehendakari, Idoia Mendia, en el acto central de campaña que los socialistas vascos celebraron en San SebastiánJavier EtxezarretaEFE

El sector sanitario demanda medidas que apuntalen de una vez por todas el Sistema Nacional de Salud (SNS). En concreto, demanda una mayor inversión en Salud Pública, un fortalecimiento y mayor liderazgo del Ministerio de Sanidad y un incremento notable de la financiación, entre otras medidas.

Así lo han expuesto los Consejos Generales de Medicina, Enfermería, Logopedia,Veterinaria, Fisioterapia, Podología, Dentistas, Ópticos y Optometristas, reunidos por videoconferencia en el marco del proceso de reconstrucción social, económica y sanitaria que se ha abierto al hilo de la crisis del Covid-19. Las corporaciones de derecho público han alcanzado un posicionamiento común y coinciden en que la pandemia “ha evidenciado todas las debilidades de nuestro SNS y ha dejado visibles algunas de las urgentes actuaciones a poner en marcha para reconducir nuestra Sanidad a los niveles que presentaba hace algo más de una década”.

Todas ellas lamentan el desmantelamiento que ha sufrido el Ministerio, el abandono de los sanitarios en la agenda política, con nueve ministros y sus correspondientes equipos desde 2008 y la exposición de los sanitarios sin recursos suficientes. Temen, además, que la situación vuelva a repetirse y proponen destinar más de un 7% del PIB a este sector, así como consolidar el empleo sanitario para acabar con la alta tasa de temporalidad y proceder a cambios estructurales y organizativos urgentes. Proponen asimismo analizar, con criterios rigurosos, las actuales prestaciones sanitarias y considerar seriamente la inclusión en la cartera de servicios de aquellos tratamientos básicos debido al impacto que tiene su exclusión de la sanidad pública, en términos de morbilidad, calidad de vida y falta de equidad. También demandan reforzar la atención a la cronicidad y atender a los problemas derivados del cambio climático.