El nuevo paciente Covid: menos grave y más joven y rápido en ir al hospital

La mortalidad de los contagiados por el coronavirus desciende del 12% del mes de marzo al 0,6% actual

La percepción de los médicos es unánime. Y los datos lo confirman: el perfil del paciente con coronavirus, en esta segunda oleada, es el de jóvenes sanos, con una media de 38 años, con más mujeres que hombres, aunque con números muy similares entre ambos sexos. Así lo demuestran las cifras del informe Covid-19, publicado el pasado 16 de septiembre por la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Renave) del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto Carlos III.

Como explica Lorenzo Armenteros del Olmo, portavoz Covid-19 de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), «la mayoría de los casos son asintomáticos o con moderada gravedad: sólo precisan hospitalización el 1,1% de pacientes entre 15 y 29 años, el 2,2 % entre 30 y 39 y el 3,3 % entre 40 y 49 años».

«Es una horquilla poblacional diferente a la del inicio de la pandemia, contagiados por ser una población en la que se toman menores medidas de precaución y contagiados en situaciones relacionadas con el ocio o la familia», alerta el doctor Armenteros. La mayoría de los casos son asintomáticos. Y, en los que tienen síntomas, «los más frecuentes son tos, astenia y fiebre en periodos cortos, algunos no más de 48 horas», detalla el especialista.

El circuito asistencial de un paciente Covid-19 grave comienza en las urgencias de un hospital, donde se le valora y se confirma si tiene o no la enfermedad. En caso de sospecha –y en espera de diagnóstico– se le ingresa en régimen de aislamiento. Si es finalmente positivo, se le ingresa en planta de hospitalización.

Allí son tratados por internistas y neumólogos y, si empeoran, se lleva a cuidados intensivos. Juan González Armengol es jefe del servicio de Urgencias del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes). Desde su punto de vista, la clave es el cambio del perfil de la pandemia: en el mes de marzo solo se diagnosticaba a un 1% de pacientes asintomáticos «y actualmente se detecta prácticamente al 80- 90%. Y ahora, la edad media de contagio es de 35 años, frente a los 64 de hace unos meses».

Tratados precozmente

«La mortalidad ha pasado del 12% al 0,6%. El porcentaje de afectación es bajo, debido al aumento de la capacidad diagnóstica, con pacientes con menos patología previa, que se diagnostica antes, lo que permite actuar con más margen, con formas menos graves de enfermedad», añade González Armengol. El doctor Germán Peces-Barba, vicepresidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), recuerda que los pacientes que ingresaban en el pico de la pandemia estaban tan graves que pasaban de urgencias a cuidados intensivos, pero sólo podían ingresar en función de la disponibilidad de plazas. «No sé si era porque los servicios estaban desbordados o porque aguantaban mucho tiempo en casa sin acudir al hospital, por lo que llegaban más graves», plantea.

Para Carlos Lumbreras, médico internista y secretaria general de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), el hecho de que los pacientes acudan antes al hospital es fundamental. «A día de hoy, la gravedad de las infecciones es menor debido a que las personas mayores han sido mucho más cuidadosas y se mueven menos, por lo que han tenido menos posibilidades de contagiarse. Y porque se han hecho más PCR, claro.

Sin embargo, en Madrid en los últimos días, la edad media de los pacientes está empezando a aumentar», advierte. De hecho, según los citados datos de Renave que aporta el doctor Armenteros, casi la mitad de los contagios (49%) se registra en ciudades de más de 100.000 habitantes, con una prevalencia, en las dos grandes ciudades españolas, Madrid y Barcelona, del 20% de los casos, consecuencia sobre todo de la densidad de población.

El neumólogo Peces-Barba indica que, en cuanto al tipo de enfermedad, la situación es similar a marzo: aproximadamente un 20% de los hospitalizados sufre neumonías graves («aunque aún no sabemos el motivo») y pueden requerir ingreso en las unidades de cuidados intensivos y precisar de respiradores.

Menor mortalidad

«Ahora, la edad de los pacientes es un poco menor. Pero lo que llama más la atención es el descenso en la mortalidad. En las semanas fatídicas de marzo y en abril alcanzó el 50% porque se juntaron muchos factores que provocaron un desbordamiento asistencial que ahora no está pasando. También había entonces un desconocimiento sobre la enfermedad y ahora, aunque no tenemos un fármaco anti-covid que sea especialmente bueno, sí comenzamos a usar corticoides desde el inicio en pacientes hospitalizados, que es algo que no hacíamos hace unos meses. Pero no sabemos si esa es la causa de que haya descendido la mortalidad», admite Peces-Barba.

Virginia Fraile, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Medicina Intensiva (Semicyuc), coincide en que los pacientes ahora son más jóvenes, acuden antes y con menos factores de riesgo. «El perfil es de un paciente grave, con mucho menos tiempo de estancia en la unidad de cuidados intensivos y con menos secuelas», resume. «Al ser un paciente más joven, tiene menos complicaciones», añade Lumbreras, que subraya que se repite a menudo «que todo lo que estamos viviendo no se parece a lo que vivimos en marzo. Pero no nos debemos olvidar que, como sociedad, no podemos permitir que se repita lo sucedido en marzo. Fue una tragedia que no debe repetirse».