El SARS-CoV-2 puede ocultar su genoma para no activar la respuesta inmunitaria

Científicos de Dinamarca encuentran una posible explicación a que haya un porcentaje elevado de personas con el virus que no muestren ningún síntoma.

Se cree que los asintomáticos representan entre un 40 y un 50% del total de personas con SARS-CoV-2.
Se cree que los asintomáticos representan entre un 40 y un 50% del total de personas con SARS-CoV-2.Ricardo Rubio Europa Press

Los asintomáticos representan un elevado porcentaje de las personas con SARS-CoV- 2 en el mundo. Las investigaciones mas amplias y recientes al respecto hablan de una cifra entre el 40 y el 50%, pero son datos matizables ya que, en todo momento, se refieren a personas que no mostraban ningún síntoma obvio de la infección en el momento de someterse a la prueba. Lo que si está claro es que su papel es esencial en el control y manejo de la pandemia, ya que son importantes vectores de propagación del virus y exponen a la población al contagio. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los EEUU afirmó que este tipo de transmisores “ha hecho que las estrategias de respuesta, como el rastreo de contactos, sea extremadamente difícil”.

Hasta la fecha, hay muchas incógnitas respecto al “fenómeno” de los asintomáticos. El hecho de que no desarrollen síntomas en ningún momento de la infección (a diferencia de los pre-sintomáticos, que los desarrollan más tarde) sigue intrigando a los investigadores, que buscan maneras de entender si las causas van más allá de la genética individual.

En este sentido, un nuevo estudio llevado a cabo por la Universidad de Aarhus y el Hospital Universitario de Aarhus (Dinamarca) y publicada en EMBO Reports, señala que el virus SARS-CoV-2 oculta su genoma en las células inmunes (macrófagos alveolares -MA-). Como consecuencia, “pasa desapercibido” y no se activa la respuesta inmunológica natural del organismo ante una infección viral: la producción de citoquinas antivirales (interferones-IFN-). Los macrófagos alveolares producen interferones cuando se infectan con virus conocidos, como la gripe. Esto significa que tienen la capacidad de producir grandes cantidades de interferones durante una infección viral. Pero en este caso, los investigadores no apreciaron producción de interferón en las células cuando los macrófagos alveolares fueron expuestos al virus SARS-CoV-2.

“Los interferones son citocinas antivirales y se encuentran entre las primeras citocinas producidas tras una infección viral. En este estudio, los MA de donantes no infecciosos son desafiados con el SARS‐CoV‐2. Demostramos que los MA desafiados son incapaces de detectar el virus y de producir una respuesta de IFN en contraste con otros virus respiratorios, como el virus de la Influenza A (gripe) y el virus Sendai, que desencadenan una respuesta de IFN robusta”, explican los investigadores.

El principal hallazgo de esta investigación es aportar una explicación sobre por qué, en algunas personas, el sistema inmunológico no se activa en las primeras etapas de una infección por SARS-CoV-2, aunque deja sin resolver la incógnita sobre cómo lo hace.