Investigación

El ictus es más mortal en pacientes con depresión, esquizofrenia o bipolaridad

Los avances médicos no se traducen en mejores tasas de supervivencia en las personas más vulnerables, según un estudio español

Un estudio confirma que el riesgo de sufrir un ictus es mayor en las personas que consumen esta bebida
Los expertos reclaman políticas sanitarias que permitan eliminar barreras en el acceso al sistema sanitarioFreepik

Un nuevo estudio español ha puesto cifras a una desigualdad sanitaria sobre la que la comunidad médica viene advirtiendo desde hace años: los pacientes con trastornos mentales graves mueren más por ictus que el resto de la población y, además, no se han beneficiado en la misma medida de los avances médicos que han reducido la mortalidad global por esta enfermedad neurológica.

La investigación, publicada en Journal of Psychosomatic Research, analizó 311.528 ingresos hospitalarios por ictus en España entre 2019 y 2023, utilizando los datos del Conjunto Mínimo Básico de Datos del Ministerio de Sanidad. La mortalidad global fue del 14,4%, pero las diferencias aparecieron al comparar por diagnósticos psiquiátricos: las personas con esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión o trastornos de la personalidad presentaron un riesgo significativamente mayor de fallecer, especialmente en el caso de los ictus isquémicos y hemorrágicos.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que, mientras en la población general la mortalidad por ictus ha descendido de forma notable en los últimos quince años, esta mejoría no se ha producido en quienes padecen trastornos mentales. El estudio comparó dos periodos, 2005–2009 y 2019–2023, y demostró que la mortalidad entre pacientes con depresión, ansiedad, esquizofrenia o bipolaridad no ha mostrado reducciones estadísticamente significativas, al contrario de lo que sí se observa en personas sin estos diagnósticos.

¿Por qué sucede?

Los investigadores -procedentes del Centro de Salud Ramón y Cajal (Alcorcón), el Hospital de La Princesa (Madrid), el Hospital Universitario de Vic (Barcelona) y el King's College London- señalan varias razones que podrían explicar esta brecha. Por un lado, el peor estado de salud previo al ingreso que suele presentar este grupo de pacientes: mayor prevalencia de factores de riesgo cardiovascular, hábitos de vida menos saludables o menor seguimiento médico. Por otro, las dificultades de acceso a la atención sanitaria, que van desde el estigma hasta la menor adherencia a los tratamientos, pasando por una detección tardía de síntomas neurológicos.

El estudio también apunta al papel de los tratamientos farmacológicos utilizados en psiquiatría, que en algunos casos pueden influir en parámetros metabólicos, favorecer la obesidad o alterar la respuesta del sistema cardiovascular. A ello se suman posibles mecanismos neurobiológicos, como alteraciones en el sistema inmunológico o en los circuitos dopaminérgicos y serotoninérgicos, que podrían incrementar la vulnerabilidad ante un evento cerebrovascular.

La investigación se enmarca en un creciente cuerpo de evidencia internacional que muestra cómo los trastornos mentales afectan a la supervivencia ante múltiples enfermedades físicas. Estudios recientes revelan, por ejemplo, que la depresión puede aumentar el riesgo de muerte cardiovascular más de un 40% y que la esquizofrenia eleva la mortalidad asociada a diversas patologías graves, desde el cáncer hasta las enfermedades del corazón.

Medidas concretas

Incluso en personas sin diagnóstico psiquiátrico previo, la presencia de estrés psicológico se ha asociado a un incremento de la mortalidad general y cardiovascular.

Los autores insisten en que esta desigualdad no es inevitable y piden medidas concretas. Entre ellas, mejorar la coordinación entre servicios de salud mental y unidades de ictus, reforzar los programas de prevención cardiovascular en pacientes psiquiátricos, garantizar un seguimiento más estrecho de los tratamientos y fomentar estrategias de detección precoz tanto de trastornos mentales como de factores de riesgo neurológico.

Además, reclaman políticas sanitarias que permitan eliminar barreras en el acceso al sistema, así como formación específica para profesionales que atienden tanto en atención primaria como en urgencias y neurología. "La prioridad -señalan- es asegurar que los avances médicos beneficien por igual a todas las personas, independientemente de su estado de salud mental".

El mensaje principal del estudio es claro: las personas con trastornos psiquiátricos siguen en desventaja frente al ictus, una enfermedad que cada año causa miles de muertes en España. La evidencia invita a actuar para que la mejora global en la supervivencia deje de excluir a uno de los colectivos más vulnerables de

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