España, con distintas máscaras

Río de Janeiro, Venecia... Canarias, Cádiz, Extremadura... El carnaval y el entusiasmo que despierta, más que por personas –que también–, va por zonas. Y el suyo es el mejor. Como no podía ser de otra forma

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españa es pais de carnavalJosé Maluenda

La fiesta, o la alegría, va por barrios... o quizá deberíamos decir por regiones. Carnaval es sinónimo de buen humor, música, color, caretas y disfraces. Tradiciones, parodias y diversión llenan las calles de las ciudades y pueblos de España a finales de febrero –aunque su fecha es variable–, ya que se obtiene fijando el Domingo de Ramos y contando 40 días atrás para obtener el Miércoles de Ceniza. Unas fiestas que –como todo en la vida–, tiene sus entusiastas, personas dispuestas a gastar importantes cantidades de dinero en celebrar y a vivir con el pensamiento puesto en ellas, hasta el punto de «sobrevivir» pensando solo en los Carnavales del año siguiente. Canarias encabeza los gastos, con una previsión de 115 euros de media, seguidas por Galicia y Andalucía, con un gasto medio de 100 y 98 euros, respectivamente. Por otro lado, las comunidades que menos gastarán durante estas fiestas serán Murcia, Aragón y la Comunidad Valenciana, con un desembolso menor a los 75 euros de media. Curiosamente, la mayor parte de ese gasto, va más destinado a comida y bebida que a la indumentaria para la ocasión. Un apartado relevante en las fiestas del carnaval, que muchos jóvenes no conocen, es el de la seguridad o inseguridad. Tradicionalmente eran unos días en los que se relajaba el control y la labor de la Policía. El cierto «caos» que se adueñaba de las calles facilitaba comportamientos y actitudes impensables en otras épocas del año. En la sociedad actual, donde todo se da por supuesto –comida, viajes baratos y wifi– nadie piensa en violencias... y menos en carnaval. En ese sentido, el 53,75% de los consultados, según una encuesta reciente, afirman que se sienten seguros durante estas fechas, mientras que el 5% opina que hay mucha desorganización, por lo que se pueden dar situaciones de peligro. Antes, las romerías y los carnavales eran momentos de diversión. Hoy en día, han de competir con cualquier fin de semana del año. Le salva una sociedad hedonista que ha hecho de la diversión y celebrar su sentido de la vida. Y en eso estamos. De carnaval.