Becciu, el primer cardenal fulminado por corrupción

El Papa Francisco empuja a renunciar al «ministro» de los santos acusado de desviar fondos de la hucha eclesial de los pobres

La reunión apenas duró 20 minutos. La tarde del jueves el Papa llamó a su despacho al cardenal Angelo Becciu, hasta ahora prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos, y le comunicó su cese fulminante. Se cruzaron pocas palabras, la decisión estaba tomada. Le obligó a renunciar a su cargo en el organismo vaticano y a perder las competencias como cardenal, por lo que no participará en la elección del próximo Pontífice. Se trata del primer purpurado que cae por un escándalo de corrupción.Lo que pasó esa tarde, Becciu lo considera «surrealista». «Es todo extraño, me siento perdido. Ayer [por el jueves] hasta las 18:02 me sentía amigo del Papa, fiel al Papa. Y después me dice que ya no tiene confianza en mí porque los magistrados le han indicado que habría cometido un acto de malversación», dijo ayer el afectado en una rueda de prensa.

El exprefecto niega cualquier responsabilidad y jura defender su inocencia sin que suponga «ningún desafío al Papa». La otra parte, el Vaticano, no ha ofrecido ninguna versión. La única es una nota de su oficina de prensa emitida la noche del pasado jueves en la que informaba de forma somera de que Francisco había «aceptado la renuncia» presentada por Becciu.

El pasado mes de febrero los fiscales vaticanos entraron de forma imprevista en las dependencias de la Secretaría de Estado para requisar documentos y dispositivos electrónicos. Se investigaba la posible compra fraudulenta en 2014 de un inmueble en Londres por valor de 200 millones de dólares, que podía haber sido pagado con dinero del Óbolo de San Pedro, el órgano que recoge las donaciones de los fieles para destinarlos a los pobres.

La operación supuso un agujero contable de 400 millones de euros. Detuvieron a seis funcionarios vaticanos y se abrió un juicio contra ellos, aunque entre los imputados no estaba Becciu, que siempre se declaró ajeno al escándalo.

El excardenal, sin embargo, ocupaba entonces el cargo de sustituto de la Secretaría de Estado. Es decir, el número tres en la jerarquía vaticana y quien manejaba la caja de la institución con mayor capacidad financiera de la Santa Sede. Con el juicio a punto de terminar, quedarían al descubierto las operaciones realizadas durante los últimos años y ahí están todos los movimientos opacos de la época de Tarcisio Bertone como secretario de Estado.

Se incluye la inversión en Londres, pero también el desvío, según publica ahora el semanario L’Espresso, de cientos de miles de euros a una cooperativa del hermano de Becciu, que trabajaba en Cerdeña con Cáritas. La defensa del cardenal caído es que nunca «tocó el dinero del Óbolo de San Pedro», aunque sí reconoce que destinó dinero a la organización caritativa de la isla italiana, donde él nació, porque hacía años que nadie invertía allí.

Ese año, en 2018, a Becciu lo relevó en el cargo de sustituto de la Secretaría de Estado el arzobispo venezolano Edgar Peña Parra y, a cambio, lo nombraron prefecto para la Causa de los Santos. El Papa también creó a Becciu cardenal. Se llevó ese premio, aunque ya lo habían despojado de su poder.

El Papa, en la ONU

Francisco defendió ayer la importancia de promover la salud pública y permitir a todos la atención médica básica, al tiempo que incidió en la necesidad de «privilegiar» a los pobres y a los vulnerables en el acceso a una vacuna contra la enfermedad originada por la COVID-19, según lo aseguró en un videomensaje con el que participó en la 75 asamblea de la organización internacional.